domingo, 24 de marzo de 2013

El búho y la mariposa


Desde hace días que Bubu, el búho, está molesto con Cristal, la mariposa, desde que ella le dijo lo que pensaba realmente de él. Pues bien, esta noche ha llegado Cristal a hablar con Bubu para pulir sus diferencias. Ella no quiere romper la amistad con él. Pero él, orgulloso como es, la ignora.
- ¿Sigues molesto conmigo? - le pregunta la mariposa. 
Silencio. Bubu se hacía el que dormía, pero bien que la escuchaba.
- No pienso rogar por tu amistad -le dijo la mariposa. Si no puedes aceptarme como soy con mis defectos y virtudes, entonces, dímelo para dejarte en paz.
Silencio.
La mariposa lo miró largamente y luego habló:
- Tu orgullo y vanidad te impiden ver más allá de mis palabras. Tu gran problema es que  te crees superior a mí. Y no sabes aceptar críticas. Y las mías no son destructivas. Lo que te molesta es que mis palabras te enfrentan con la verdad.
Bubu la miró de reojo. Quiso decir algo, pero prefirió seguir castigando a Cristal con su silencio. ¡Ella qué se había creído! Cristal es una mariposa insignificante y tonta. Él, Bubu, es más inteligente que ella.   
Cristal al ver que el búho realmente no quería hablar con ella, le dijo antes de despedirse:
-  Serás muy sabio y tu IQ será muy alto, lo que hace que tu inteligencia racional sea superior a la mía, pero mi inteligencia emocional es mejor que la tuya. Yo no me dejo perturbar como tú por las emociones negativas, porque no me permite pensar con claridad. Cuando domines tu orgullo y vanidad, búscame. Te haces un gran daño a ti mismo ya que estás levantando no solamente un muro entre los dos, sino que este muro te impide verte mejor a ti mismo
Al terminar de decir estas palabras, Cristal se fué. Cuando Bubu se quedó solo, se dió cuenta que tan infalible no era. Las palabras de la mariposa rodaban cual lágrimas a través de sus ojos. No. No podía perder a su amiga, la mariposa, porque si bien sus palabras le podían sonar duras, no dejaban de ser transparentes como un cristal. 

Marisol 




You've got a friend
Carol King
When you're down and troubled
and you need some love and care
And nothin', nothin' is goin' right
Close your eyes and think of me
and soon I will be there
To brighten up even your darkest night
You just call out my name
and you know wherever I am
I'll come runnin' to see you again
Winter, spring, summer or fall
All you have to do is call
And I'll be there
You've got a friend
If the sky above you
Grows dark and full of clouds
And that ol' north wind begins to blow
Keep your head together
and call my name out loud
Soon you'll hear me knockin' at your door
You just call out my name
and you know wherever I am
I'll come runnin' to see you again
Winter, spring, summer or fall
All you have to do is call
And I'll be there
Yes I will
Now ain't it good to know 
that you've got a friend
When people can be so cold
They'll hurt you yes, and desert you
And take your soul if you let them
Oh, but don't you let them
You just call out my name
And you know wherever I am
I'll come runnin' to see you again
Winter, spring, summer or fall
All you have to do is call
and I'll be there
Yes I will
You've got a friend
You've got a friend
Ain't it good to know, 
you've got a friend
Ain't it good to know, 
ain't it good to know, 
ain't it good to know,
You've got a friend, oh yeah
You've got a friend, yeah baby
You've got a friend, oh yeah
You've got a friend.


Imagen sacada de bing.
 

miércoles, 20 de marzo de 2013

¡Ay, Primavera!




- ¿Donde te encuentras? - grito fuerte para que la Primavera me escuche. Silencio. 
Después de llamarla varias veces, ella me responde. 
- ¡Déjame en paz! No quiero que nadie me moleste. No tengo ganas de hablar ni ver a nadie. 
- Pero, ¡no puede ser! - le digo agitada. Todos reclamamos tu presencia.  
- Como me sigas gritando los haré esperar largamente a ti y a tus amigos - me responde disgustada la Primavera. Me cae antipática.
- Mira, - le digo bajando el tono de mi voz - te pido que llegues a mi ciudad, lo más pronto posible.
- No estoy de ánimo para alegrar a nadie - me contesta la Primavera. Todos me necesitan. Pero, ¿y yo? Nadie piensa en mí. Mi amigo, el Invierno, me está reemplazando. Mientras él está feliz echando nieve y soplando aires fríos, yo sigo de vacaciones.  No tengo ganas de trabajar. Tengo pereza.
- Pero, ¿cuándo piensas hacer tu aparición?  - le pregunto impaciente.
- No sé.
- Pero, ¡qué dices! - exclamo. Mi voz está por estallar como una bomba de tiempo.
La Primavera bosteza desganada.
- ¿Nos vas a tener esperando todavía más días por ti?  Mi voz va subiendo de tono. No me puedo controlar. Tengo rabia.
- Será.... - me dice la Primavera. Bosteza de vuelta.
- ¿Te parece justo lo que haces con nosotros?
- No. 
- ¿Qué es lo quieres? - le pregunto. 
- Mmmmm .... - responde la Primavera. Ella no tiene ganas de hablar por lo que veo. 
- ¡Habla, por favor! - le ruego. No puede ser que la Primavera no quiera venir a visitarnos.
- Tengo un deseo - me dice la Primavera. Ya no bosteza. Me mira fijamente. Su mirada me traspasa el alma y luego sigue hablando - Quiero que me compongas un poema. Quiero sentirme querida.
- Pues, me pondré manos a la obra - le respondo. La tarea no será fácil, pero no imposible.  Pero luego, recapacito y le digo - Esto me suena a chantaje.
- ¡Vaya! - me contesta bostezando la Primavera. 
- Pues, no lo haré.  Le hago saber mi disguto  
- Entonces, ¡no vendré! - me amenaza la Primavera.
- Pues, ¡ház lo que quieras! - le contesto molesta y continúo hablando - El título que tienes como la "estación del amor" no tiene validez, entonces. 
- ¡No me importa! - responde la Primavera altanera.

Me niego a seguir hablando con ella. Tarde o temprano tendrá que venir ya que el invierno no se  puede quedar tres meses más en mi ciudad. A él lo reclaman en otra parte. Además, el puesto no puede quedar vacante y la Primavera lo sabe. Y ella sabe muy bien que retar a su jefe no puede ni debe. Él le exigirá una explicación, tarde o temprano. Sonrío. ¡Paciencia! La Primavera ya llegará. ¡JA!


Marisol



El vídeo fué hecho por mi.


Foto sacada de bing

viernes, 15 de marzo de 2013

Mis olas de mar


Ana María se encontraba leyendo un artículo en internet sobre el significado de soñar con olas. Y es que anoche ella soñó que se encontraba en el medio de dos olas gigantes. Y cuando ella estaba a punto de ahogarse porque las dos olas reventaban con violencia sobre su cuerpo, despertó con la sensación de haber sentido el agua sobre su piel. Pues bien, en el artículo, que se encontraba leyendo, decía lo siguiente:  
"Soñar con olas significa que a uno le gusta la contemplación. Si las olas son transparentes es signo de que uno tiene buenos conocimientos; pero si las olas son oscuras y sucias, significa que uno cometerá un error de apreciación.  

Si las olas son bajas, significa que uno se niega a cambiar de vida porque uno está bien como está.
Soñar con olas casi imperceptibles y ver que el agua está limpia, significa que el espíritu está tranquilo. También puede significar que uno necesita calmarse para poder tomar una decisión.

Soñar que uno oye el ruido de las olas rompiendo sobre las rocas, significa que uno está relajado y sensible. También puede estar relacionado con la sensualidad y la sexualidad. 

Soñar que uno ve olas violentas y de aguas fangosas, significa que uno deberá tomar una decisión, en la que cometerá un error que le costará caro."

Mmmm... Ana María no encontró ningún significado para su sueño. ¿Qué significaba estar en el medio de dos olas gigantes y saber que uno se iba a ahogar en ellas, de todas maneras? Ana María apagó la computadora. No quería pensar más en su sueño. Pero, éste la había impresionado. ¿No sería que las olas le hacían ver que dos mundos colisionaban entre sí? Pero, después de tantos años de vivir fuera de su país natal, ¿no se había ya acostumbrado a ser extranjera? No vivía mal en este otro país.  

Ana María, por un momento, se vió de chica en la casa de sus abuelos ubicada al pie de la costa del Oceáno Pacífico contemplándolo desde la ventana de su dormitorio. Ana María cerró los ojos y se entregó por un largo rato a soñar mientras afuera nevaba. Cuando abrió los ojos, vió ella, a través de la ventana, que el césped de su jardín estaba cubierto de mucha nieve. ¡Se veía tan bonito! Parecía un mar, pero sin olas.  

Marisol

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martes, 12 de marzo de 2013

¡Gracias!

Cuento de la vida real

Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Dános hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Amén.


Ir los domingos a la iglesa de mi barrio me gusta. Si bien mis padres me hicieron bautizar como católica, voy a misa evangélica*. A mí lo que me importa es escuchar los sermones del cura o de la cura (éste es uno de los motivos por los cuales me identifico con esta religión ya que las mujeres también pueden oficiar misas).

Este domingo en la iglesia me pasó algo curioso. Pues bien, he de empezar con mi relato: Pero antes, debo hacer saber que hace un mes atrás fuí a la misa del día domingo llevando un pedazo de papel con la oración en alemán del "Padre Nuestro" ya que no me la sé de memoria (estoy aprendiéndomela). Feliz estuve de poderla rezar en voz alta (así la leyera) junto con todos los demás feligreses.


Pues bien, después de rezar esta oración, el pedazo de papel lo metí en un misal de la iglesia, que se me había entregado a la entrada, antes de que empezara la misa. En este misal hay canciones. Después de terminada la misa, lo devolví. En casa me dí cuenta que había dejado olvidado mi pedazo de papel dentro del misal.  ¿Lo recobraría?

El domingo pasado yo misma agarré, antes de que empezara la misa, un misal que se encontraba junto con otros en un anaquel. Había una persona que los repartía, pero como estaba ocupada atendiendo a otra gente, por este motivo, yo misma lo saqué del anaquel. Otros también hicieron lo mismo.

Cual sería mi sorpresa que al abrir el misal encontré mi pedazo de papel. Estaba esperando por mí. Me dí cuenta que no era una simple casualidad. Después de rezar el "Vater Unser", cantamos los feligreses junto con el coro de niños de la iglesia, "Danke für diesen guten Morgen" (Gracias por este buena mañana).  

El mensaje era claro: tenía que estar agradecida por mi familia, por los amigos que tengo, por haber perdonado a mis enemigos, por lo que tengo, por la música, por cada buena palabra y por tantas otras cosas más. Y, sobre todo, debo estar agradecida por la alegría de saberme viva.

Marisol 


 
*Las iglesias evangélicas o movimiento evangélico son diversas congregaciones y denominaciones cristianas protestantes que se hallan difundidas por todo el mundo y que afirman tres creencias básicas dentro de su doctrina: la Trinidad, la salvación sólo por medio de la fe en Cristo y la infalibilidad bíblica. (Wikipedia)
Más información obtienes en este enlace: Iglesias Evangélicas

viernes, 8 de marzo de 2013

Marta, la Valquiria



En la mitología nórdica, existen varias valquirias como p.e. Hilda, la que tenía el poder de revivir a los muertos del campo de batalla, Sigrdrífa, la que tenía el poder de traer victoria, Sigrún, la conocedora de los misterios de la victoria y Prúor, que significa "fuerza".

Si bien Marta no es nacida en ningún país nórdico, se considera una valquiria de la cabeza a los pies. La vida la entrenó a ser una luchadora al 100%.  Sin embargo, hay momentos, como ahora, donde ella se siente débil. Y por tal motivo ella me ha pedido, que yo  le haga llegar una carta a mi amigo Odín. Y cumplo con su pedido. Mi amigo al recibir la carta lee lo siguiente:

Querido Odín:
Hoy día, en el Día de la Mujer, te pido que me des la fuerza y sabiduría para no bajar la guardia. Hasta ahora no pierdo la sonrisa ante la vida. Pero es que hay momentos, donde la duda me asalta. 

Escríbeme cuando tengas tiempo. Le he pedido a tu amiga Freyja que te haga llegar mi carta ya que no sé donde ubicarte, pero ella, sí. Necesito de un consejo tuyo. Tú tienes la última palabra.
Recibe un abrazo,
Marta

En cuanto Odín leyó la carta de Marta, le respondió:
 
Estimada Marta:
Ante todo, te saludo por tu día. Y espero que lo sepas disfrutar.
Observo desde hace tiempo los esfuerzos que haces tú para seguir adelante. Te felicito por ello. Sin embargo, es normal que hayan momentos de duda. Pero para tu tranquilidad, todavía tú te encuentras en una lista de espera bastante larga. Eres la candidata Nr. 100. En qué momento empezará tu verdadera lucha ante la muerte, no lo sé todavía. 

Así como tú hay otras mujeres que se encuentran en una situación más difícil que tú y a ellas les presto más atención, en este momento, que a ti. Pero cuando te llegue tu turno, mi amiga Freyja te enviará a una valquiria competente cuando te toque entrar al "salón de los muertos". Te doy mi palabra que ella estará a tu lado para quitarte el miedo. Y yo estaré allí para recibirte con los brazos abiertos. Y si te interesa ser valquiria mía, llegado su momento, me harás conocer tu respuesta.
Recibe un cordial saludo,
Odín 

En cuanto Freyja le entregó la carta a Marta, ella la leyó. Sé que a Marta la idea de ser una valquiria de verdad, le gusta puesto que ayudará a otros cuando la necesiten. Sonrío. Odín también lo hará.

Marisol


Las valquirias o valkirias son deidades femeninas menores que servían a Odín bajo el mando de Freyja, en la mitología nórdica. Su propósito era elegir a los más heroicos de aquellos caídos en batalla y llevarlos al «salón de los muertos»  donde se convertían en espíritus de guerreros que habían muerto en batalla.

Odín es considerado el dios principal de la mitología nórdica y algunas religiones paganas. Su papel, al igual que el de muchos dioses nórdicos, es complejo. Es el dios de la sabiduría, la guerra y la muerte. Pero también es considerado, aunque en menor medida, el dios de la magia, la poesía, la profecía, la victoria y la caza.

Freyja es descrita como la diosa del amor, la belleza y y la fertilidad. Es una de las diosas mayores en la mitología nórdica y germánica. 


Obra titulada "La Vigilia de la Valkiria"
del pintor inglés Edward Robert Hughes (1851 - 1914)

jueves, 7 de marzo de 2013

Michi


Tengo un gato llamado "Michi". Es blanco como la nieve, tiene las orejas, la cola y sus patitas de color marrón y tiene los ojos azules. Si bien él es un animal independiente, curioso, dormilón, y capaz de realizar innumerables piruetas, lo veo, por momentos, triste.

Un buen día le pregunté qué le pasaba. Y Michi me contestó que deseaba ir ahora en la noche al zoológico que queda cerca de donde vivimos. 
- ¿Por qué quieres ir allí? - le pregunté curiosa y preocupada. La idea no me gustaba para nada. Michi no tenía nada que hacer en ese lugar. 
- Quiero conocer al león - respondió Michi. 
- Yo he visto a ese animal. Es inmensamente agresivo. No voy a permitir que te pongas en peligro.  
- Solamente quiero conversar con él - dijo Michi. 
- Mmmmm. No me parece buena idea - le contesté.

La noche llegó y Michi como todas las noches salió al jardín. Pero antes que él saliera, le pedí que no fuera al zoológico. Me miró largamente y salió. Yo sabía que él iría para allá. 

Michi entró al zoológico y se dirigió en la oscuridad de la noche, sin problemas, hasta la jaula del león. Y cuando estaba parado en frente de él, le preguntó:
- ¡Hola! Soy Michi. Vivo por acá cerca y quiero saber ¿por qué ruges todas las noches? 
El león lo miró atentamente y le contestó:
- Porque les hago saber a todos quien soy yo. 
- Y ¿quién eres? - le preguntó curioso el gato.
- Soy, Aketi, el rey de la selva, ¡claro está! - le respondió riéndose el león
- Pero no vives en una selva, sino en un zoológico - argumentó Michi sin enojo en la mirada.
- Pues, entonces soy el rey del zoológico - dijo algo molesto el león. Tú, no eres nadie al lado mío. Eres solamente un gato pequeño y tonto. ¡Véte a tu casa y no me molestes más con tus preguntas! 
- No voy a hacerte más preguntas. Pero antes de irme te quiero hacer saber algo - ardujo Michi.
- ¿Qué me quieres decir? - preguntó impaciente el león.
- Hace tiempo que quería ser igualmente de grande como tú y tener esa voz potente como la tuya. Pero ahora me he dado cuenta que me equivoqué. Tú eres tú y yo soy yo. Somos distintos y hacemos vidas diferentes. No tiene sentido compararme contigo - le contestó Michi.
- ¿Y por qué ya no te interesa ser como yo?  - le preguntó curioso el león. 
- Porque no solamente eres tremendamente arrogante, sino que a ti te falta algo que yo sí tengo - le respondió el gato.
- ¿Y qué tienes tú que yo no tenga? - le preguntó el león. 
- Libertad - contestó el gato. Y cuando ya se estaba yendo, el león le preguntó si podía venir por las noches para conversar con él. Se sentía solo y deseaba tener un amigo. 
- Si me prometes no burlarte de mí, podemos ser amigos - respondió serio Michi. El león le dió su palabra.

Desde que sé que Aketi y Michi se hicieron buenos amigos, yo puedo dormir tranquila.

Marisol 

 
 

miércoles, 6 de marzo de 2013

La corbata



 

Carlos está delante del espejo haciéndose un nudo en la corbata. ¿Cuántos nudos se ha hecho hasta ahora? Cientos, miles...  Siente que se ahoga. No, no es el nudo de la corbata el que le aprieta el cuello. Es otro nudo... Y  éste le aprieta el alma desde hace tiempo. Este pensamiento le perturba. No quiere ser débil. De rabia, se quita la corbata rápidamente y la tira al suelo. 

 

A miles de kilómetros, Elena también se encuentra delante de un espejo. Se está maquillando cuidadosamente para salir con otro hombre. No quiere llorar a pesar de sentir un nudo en la garganta al recordar las palabras de Carlos. Pero, ya no hay caso. La relación terminó. Ella sigue con su vida y Carlos con la suya.

 

Y cuando Carlos quiere recoger su corbata para colocársela de nuevo antes de ir a una reunión de negocios, ésta se escapa por la ventana del dormitorio que está abierta. Carlos atónito mira como su corbata se va volando cual mariposa. 

 

La corbata quiere volver a sentir unas manos  que la traten con cariño y respeto. Ella recuerda cuando Carlos le pedía a su ex-esposa que le hiciera un  nudo y ella se lo hacía siempre sonriendo. Por Elena, la corbata está dispuesta a emprender un largo viaje...


Marisol

 

  

ひらり、ひらり     (Hirari, Hirari) 


Japanese Romaji
季節 繰り返すたび Kisetsu kurikaesu tabi
ほつれてく絆を Hotsureteku kizuna wo
つよく、つよく抱きしめて Tsuyoku, tsuyoku daki shimete
なくさぬよう Nakusanuyou

抱えた言葉の重たさに Kakaeta kotoba no omotasani
動けなくなって Ugoke nakunatte
ただ 暖かな夢に溺れてた Tada atatakana yume ni obereteta
気付けば きみを見失い Kizukeba kimi wo miushinai

束ね 抱きしめてた 姿を Tabane daki shimeteta sugata wo
柔らかに散らして 朱く Yaoragani chirashite akaku
痛いほどにそれは 焼きついて Itai hodoni sore wa yakitsuite

ひらり ひらり ひらり Hirari, Hirari, Hirari

空へ 海へ どこか遠くへ Sora e umi e dokoka tooku e
きみへ ひとひらでも届くように Kimi e hitohira demo todoku youni
紡ぐ絆のその色が Tsumugu kizuna no sono iro ga

ひらりらひらりらり Hirari hirari

いつか 掠れていく 想いは Itsuka kasureteiku omoi wa
散らされた 刹那に 咲いて Chira sareta setsuna ni saite
朽ちると知ってなお 鮮やかに Kuchiruto shitte nao azayaka ni

ひらり ひらり ひらり Hirari hirari hirari

二度と告げられない 言葉も Nido to tsugerarenai kotoba mo
きみへ最後くらい届くように Kimi e saigo kurai todoku youni
そっと雨のように降る声 Sotto ame noyouni furu koe

ひらりらひらりらり Hirari hirari

* Alfabeto románico para ser usado cuando uno no puede leer en japonés

 

When the season is spinning, spinning
Please embrace the scattering ties
Strongly, strongly
So that they won't be lost

Unable to move from the weight
Of the embraced words,
I fell into a warm dream
When I woke, it was after I lost you

I tie it-the appearance that I embraced
The color of orange softly scatters
It hurt so much, it's strongly engraved in my heart

Flutter, flutter, flutter
To the sky, the sea, someplace far
So that I may deliver at least one piece to you
The color of the ties we make

Flutter away, flutter away
Someday, the passing memory
Will be born in a scattering moment
Even though it knows it's decaying

Flutter, flutter, flutter

I can't deliver my heart twice
But so that I can deliever the last part to you
Like a gently falling rain

Flutter away, flutter away 


 















 

domingo, 3 de marzo de 2013

El canto de las flores


 ¡Ya llega la Primavera, ya llega la Primavera! - me dijo alborotado, hace un momento atrás, un hermoso pajarito. Así como él otros pajaritos estaban felices de saber que el Invierno se va despidiendo y se lleva con él la oscuridad. Y es que en Berlín desde hace más de 46 años que no teníamos un Invierno tan gris como este actual. Las espesas nubes no dejaron que el sol nos iluminara. O acaso, ¿el sol  se olvidó de esta ciudad y de mí también? En todo caso, yo supe esperar pacientemente, pues no permití que mi sol interno no dejara de brillar.  ¡Alegría, alegría! a pesar de todo...

Pues bien, mientras  yo cortaba ramas secas y recogía las últimas hojas secas del Otoño que quedaron escondidas bajo la nieve del Invierno, y sentía un rayo de luz que me besaba la cara, me puse a cantar en voz alta la canción "Primavera" de Carlos Santana. Ya no falta mucho para que las flores de mi jardín empiecen a cantar también esta canción junto conmigo.
 
El pajarito al escucharme, no solamente me hizo el dúo, sino que nos pusimos a bailar. Sí, motivos tenemos para estar felices y agradecidos que la estación más florida del año esté ya a punto de venir a tocarnos, una vez más, la puerta de nuestros corazones.
Marisol





Primavera
Carlos Santana

Lluvia de sol
Como Una Bendición
La vida renace con su luz
La primavera ya llegó
Todo es así
Regreso a la raíz
Tiempo de inquieta juventud
En primavera ya

La tierra negra se vuelve verde
Y las montañas y el desierto
Un bello jardín

Como la semilla
Lleva nueva vida
Hay en esta primavera una nueva era

En el aire de este nuevo universo
Hoy se respira libertad
En primavera ya

La tierra negra se vuelve verde
Y las montañas y el desierto
Un bello jardín

Como la semilla
Lleva nueva vida
Hay en esta primavera una nueva era


Imagen sacada de bing

jueves, 28 de febrero de 2013

La flor de Elisa


- Me quiere, no me quiere, mucho, poquito, nada, me quiere - decía Elisa en voz alta mientras observaba los seis pétalos de la flor.  Pero ella sabía que él ya no la quería.
- ¡Por favor! No se te ocurra arrancarme mis pétalos, porque sino me moriría - le suplicó la flor.
- No lo haré. Te lo prometo - respondió Elisa. 
- ¿Por qué estás triste?- le preguntó la flor a la niña.
- Quiero que Toñito me quiera como antes - le dijo Elisa. Pero dentro de ella sabía que no era posible. Él quería a otra niña. 
- Antes de estar haciéndote dependiente de si él te quiere o no, tú deberías amarte a ti misma - le íncrepó la flor. 
- ¿Piensas que no me quiero a mí misma lo suficiente? - preguntó Elisa. No queríar estar molesta con la flor, pero ...
- Mira, si él no te quiere, sus motivos tendrá - contestó la flor y siguió hablando - Me repito; No te hagas dependiente de él y...  
- ¡Cállate! consejos no necesito en este momento - gritó Elisa. Ella lo que más deseaba era volver a jugar con sus amiguitos. Pero desde que Toñito ya no quería nada de ella, a ella el cuerpo le dolía tanto ¿o era su alma?  que apenas le quedaban fuerzas como para querer reunirse con sus amiguitos de barrio o de colegio.
- ¡Bien, no digo más! - dijo la flor. 
- ¡Discúlpame! Elisa no quería pelearse con la flor. Ella solamente había querido aconsejarla y consolarla. 
- Entonces, no te quedes aquí a mi lado pensando en por qué Toñito ya no te quiere.  Yo, en tu lugar, iría a buscar a una amiga para distraerme un rato.  No te aisles. No te encierres en tu soledad.

Elisa sabía que la flor tenía razón. Pero, ¿la flor a quién tenía de amiga? Otras flores a su alrededor no habían. La flor estaba más sola que ella misma y no se quejaba de nada.
La flor escuchando los pensamientos de Elisa, le respondió sonriente:
- Te tengo a ti.
Elisa al escuchar estas palabras se sintió importante, querida y necesitada. Estaba feliz de haber ganado una buena amiga y gracias a sus palabras sintió que su autoestima podía empezar a vivir sin Toñito.


Marisol

martes, 26 de febrero de 2013

En bicicleta


- Roberto, ¡no mires hacia atrás! ¡Mira solamente hacia adelante! - le dijo Ingrid en voz alta. 
- Esto es lo que trato de hacer, pero no puedo - le contestó Roberto tristemente. Su tristeza abarcaba todos los tiempos: presente, pasado y futuro. 
Ingrid desea que él cambie su forma de pensar y, por este motivo, lo instó a que viera solamente en una sola dirección. Ella trata de ayudarlo a su manera... y es que ella conoce lo que es vivir atrapada en los recuerdos. No, no es bueno. 
- ¡No me entiendes, Ingrid! - le refutó Roberto un poco molesto y contin hablando en voz alta mientras seguía montando bicicleta -  ¡No es fácil! Tú podrás, pero yo no. Y después de decir estas palabras Roberto sintió que le pesaba el alma. No podía más. Él le dijo a Ingrid  que haría un alto. Se bajaron de la bicicleta y se sentaron bajo un árbol frondoso.
Ingrid lo miró con sus ojos curiosos y en voz baja le dijo:
- No la puedes olvidar, ¿no es cierto?
- Como me gustaría ir a un hospital especializado en corazones rotos para que me quitaran este dolor que me aprieta el pecho. Después de decir esto, Roberto calló. No podía hablar más. Tenía un nudo en la garganta y se echó a llorar sin vergüenza.
Ingrid lo abrazó fuerte. Ella estaba allí para calmar a su querido amigo. Y cuando él dejó de llorar, ella supo que lo mejor era no hacer más preguntas. Permanecieron callados un largo rato antes de continuar camino. 

Ingrid sabía que Roberto no podía olvidar a Elena... a su amor imposible. Entrar en detalles no es importante. Y es que en este momento me ronda una idea: Quizás sea cierto que tratar de olvidar a alguien es querer recordarlo para siempre.

Y así me encuentro yo... una vez más recordando. No quiero. ¡Caramba! Mañana monto bicicleta.

Marisol 

 


El Niágara en bicicleta
José Luis Guerra

Me dió una sirimba un domingo en la mañana
cuando menos lo pensaba
caí redondo, como una guanábana, sobre la alcantarilla
será la presión o me ha subido la bilirrubina

Y me entró la calentura
y me fui poniendo blanco como bola (d)e naftalina
me llevaron a un hospital de gente (supuestamente)
en la Emergencia, el recepcionista escuchaba la lotería
(¡treinta mil pesos!)

¡Alguien se apiade de mi!
grité perdiendo el sentido
y una enfermera se acercó a mi oreja y me dijo:
"Tranquilo, Bobby, tranquilo"

Me acarició con sus manos de Ben Gay y me dijo:
"¿Qué le pasa, atleta?"
y le conté con lujo de detalles lo que me había sucedido

Hay que chequearte la presión
pero la sala está ocupada y, mi querido
en este hospital no hay luz para un electrocardiograma

Abrí los ojos como luna llena y me agarré la cabeza
porque es muy duro
pasar el Niágara en bicicleta

No me digan que los médicos se fueron
no me digan que no tienen anestesia
no me digan que el alcohol se lo bebieron
y que el hilo de coser
fue bordado en un mantel

No me digan que las pinzas se perdieron
que el estetoscopio está de fiesta
que los rayos X se fundieron
y que el suero ya se usó
para endulzar el café

Me apoyé de sus hombros como un cojo a su muleta
y le dije: "¿Qué hago, princesa?"
y en un papel de receta me escribió muy dulcemente:
(mi princesa, ¿qué va a ser de mí?, uh...)
"Lo siento, atleta"

Me acarició con sus manos de Ben Gay y siguió su destino
y oí claramente cuando dijo a otro paciente:
"Tranquilo, Bobby, tranquilo"

Bajé los ojos a media asta y me agarré la cabeza
porque es muy duro
pasar el Niágara en bicicleta

No me digan que los médicos se fueron
no me digan que no tienen anestesia
no me digan que el alcohol se lo bebieron
y que el hilo de coser
fue bordado en un mantel

No me digan que las pinzas se perdieron
que el estetoscopio está de fiesta
que los rayos X se fundieron
y que el suero ya se uso
para endulzar el café

[Improv.]

No me digan que me va cayendo
de tanto dolor
no me digan que las aspirinas
cambian de color

No me digan que me van pariendo
que le falta amor
no me digan que le está latiendo, oh no...