lunes, 8 de septiembre de 2014

El acuario

 


Mi hijo Roberto de seis años tiene un acuario en su dormitorio. Se siente atraído por los peces, los corales y por el fondo del mar. De adulto será biólogo marino, me repite una y otra vez. Pues bien, el acuario es grande. Entre su padre y yo se lo instalamos hace pocos días atrás. Roberto escogió los peces. No son muchos, pero los cuida con cariño. Mientras les da de comer, les habla.
- Ustedes tienen mucha suerte. Siempre reciben alimento. Nada les falta. Tienen un acuario limpio y grande. Realmente son peces afortunados. ¡Quién sabe que sería de ustedes si vivieran en el fondo del mar! Quizás morirían por contaminación o serían comidos por un pez mucho más grande.
Los peces lo miran en silencio. No hay reproche en sus miradas. No conocen otro mundo, sólo éste, el del acuario.
- En el fondo, son peces felices, mamá. ¿Sabes?
- Mmmm ¿no lo serían más si vivieran en libertad? - le pregunto a mi hijo.
- Yo no creo que la libertad exista como tal - me responde mi hijo. 
- ¿Por qué crees esto? - le pregunto consternada.
- Porque yo creo que lo que sí existe es la búsqueda de la libertad, y esa búsqueda es la que nos hace libres, mamá. Y como mis peces no conocen lo que es la libertad, entonces no necesitan buscarla. ¿Y tú?
La respuesta de mi hijo me deja sin habla, sólo lo miro igual como uno de sus peces.
Mi hijo luego riéndose me dice que como yo soy Piscis igual que él, tenemos que ser felices igual como los peces de su acuario.
- ¿Y tu papá es feliz? - le pregunto curiosa de su respuesta.
- Por supuesto - me dice mi hijo. Aunque papá tenga otro signo zodiacal, él es feliz de tenernos en su acuario de vida.
- ¿La vida es para ti como un acuario? - le pregunto a mi hijo.
- Sí, nosotros somos como los peces  porque nadamos en el mar de la vida. Y el mar es el acuario más grande que existe, que yo sepa, mamá.

MARISOL



miércoles, 3 de septiembre de 2014

El gato y la luna





Érase una vez un gato que vivía enamorado de la luna. Un buen día se atrevió a preguntarle a la luna por qué ella vivía tantan lejos de él.
- La misma pregunta te la hago yo a ti - le dijo la luna mientras lo miraba largamente.
El gato suspirando le preguntó a la luna si algún día él, el gato, podría llegar a tocarla.
- La misma pregunta te la hago yo a ti - le respondió la luna mientras seguía mirando al gato.
El gato le hizo saber que todo parecía indicar que las preguntas sobraban entre ellos dos. La voz del gato guardaba un reproche.
- Entre tú y yo no existen ni preguntas ni respuestas, solamente una distancia insondable - le dijo la luna seriamente al gato.
El gato intrigado con la respuesta de la luna le preguntó si no podían conversar, a lo que la luna le dijo que sí podían conversar, pero que era mejor por el momento no hacerlo. Ella tenía sus motivos.
- ¿Por qué?  - le preguntó irritado el gato.
- Quiero evitar que nos hagamos promesas falsas - le respondió la luna. Ella estaba bien seria.
- ¿Por qué? - preguntó el gato impacientemente.
- Porque  yo no quiero prometerte demasiado y tú te quedes esperando demasiado o viceversa - le respondió la luna.
- Tú quieres evitar lo inevitable, ¿verdad? - La voz del gato sonaba tensa.
- Así es. No quiero enamorarme de ti - le contestó la luna al gato.
- O acaso, ¿ya lo estás? - le preguntó inquieto el gato a la luna. 
- La misma pregunta te la hago yo a ti - le respondió la luna. Sus ojos denotaban tristeza.

Y mientras el gato se bajó cabizbajo del árbol, se juró a sí mismo no hacerle más preguntas a la luna. ¿Para qué? Si las respuestas que él escuchaba no eran las que él quería recibir.

Y mientras el gato regresaba a su casa, la luna en silencio lo miró amorosamente. Y yo que soy la distancia sé que los pensamientos del gato son besados, en este momento, en silencio por la luna porque ella quiere ayudar al gato a que algún día logre verla a ella, a la luna, con otros ojos.  Sólo así podrán el gato y la luna conversar algún día ... sin ese amor imposible entre ellos dos tan grande como la distancia que los separa.

MARISOL 


Aquí dejo un vídeo con otra historia entre un gato y la luna 


viernes, 29 de agosto de 2014

El ABC

- ¡Ayúdame a leer! - le pide Jorge a Daniela, su amiguita de barrio y compañera de clase. Ella pacientemente le ayuda a Jorge a comprender el mundo de las letras: A de Abeto, B de Bota, C de Conejo, D de Dedo, E de Elefante .... etc...

Demás está decir que Jorge aprendió a leer correctamente y también a escribir. Es más, él  le agarró tanto cariño a las letras que se metió de lleno en ese mundo cuando entró a la Universidad. Es un renombrado catedrático  de Literatura Española en una universidad alemana. Divorciado dos veces de alemanas, con tres hijos y nuevamente casado desde hace tres años con una simpática italiana, conocida arquitecta tanto en su país como en Alemania. Jorge no sabe si es feliz, pero lo intenta.

Un día, después de muchos años se encontró Jorge a Daniela en una cafetería de su pueblo en unas vacaciones que él hizo solo a su país, hace pocas semanas atrás (su esposa no lo pudo acompañar por motivos de trabajo). Pues bien, cuando él entraba para tomarse un café, se topó con Daniela cuando ella salía con un par de amigas conversando animadamente de la misma cafetería. Cuando Jorge la vió, después de treinta años de no tener contacto alguno, su corazón dió un brinco de alegría. Ambos se reconocieron inmediatamente. El corazón de Daniela brincaba también loco de contento.

- ¿Te acuerdas cuando me ayudabas a leer el Abecedario? - le preguntó Jorge a Daniela mientras la miraba atentamente. 
- Sí. Eras un niño muy inteligente y curioso - le respondió Daniela. Las amigas rieron alegremente.
- ¿Qué es de tu vida? - le preguntó Jorge.
- Estoy casada con un buen hombre. Es matemático. Tengo dos hijos ya adultos aparte de trabajar como profesora de Inglés e Historia en una escuela de secundaria a pocas cuadras de este café. Y ahora yo estoy regresando con estas dos colegas mías al colegio. Aprovechamos una pausa larga que teníamos para almorzar juntas acá. 
- Pues, quiero que sepas, después de tantos años, que yo sabía ya leer el Abecedario y te engañé - le dijo Jorge rojo como un tomate. 
Daniela rió nerviosa y le preguntó por qué le hacía esta confesión tan tardía. A lo que Jorge le contestó:
- Yo sólo quería estar a tu lado. Me gustaba tu paciencia, tu voz, tus abrazos y tus manos cuando tocaban las mías cuando nos sentábamos juntos para leer el Abecedario.
Daniela volvió a reir nerviosa, pero no le dijo que él había sido su primer amor y que más de una vez ella se preguntaba qué sería de la vida de Jorge.   Se miraron largamente. Ya no había más que decir. La vida seguía, cada uno en su camino. Y el tiempo no se le podía hacer retroceder. Se despidieron cordialmente con un abrazo y deseándose todo lo mejor del mundo.

Jorge mientras miraba como Elena se alejaba, él comenzó a musitar: A de Amor, B de Beso, C de Corazón, D de Daniela, E de enamorado ...
¡Qué difícil resulta, muchas veces, poder entender el Abecedario del Amor! ¿verdad?




La primera foto  es mía. Tomada en Grecia.
La segunda es de bing 


martes, 19 de agosto de 2014

Un sueño de leyenda



Anoche mi amiga Carlota soñó que se encontraba en un laberinto; en ese laberinto se encontraba ella asustada porque la perseguía un toro enfurecido; en su sueño ella se veía corriendo desesperada para que ese toro no la atrapara. Y cuando ya el toro con cuerpo de hombre y cabeza de toro la iba a alcanzar para matarla, ella despertó sobresaltada.

Después que Carlota terminara de contarme su mal sueño, le pregunté yo a ella si conocía la leyenda del Minotauro. No. Carlota no sabía nada. Así que le hice saber que el toro que ella había visto en su sueño era un Minotauro, un monstruo  con cuerpo de hombre y cabeza de toro. Y me puse a contarle "grosso modo" esta leyenda griega que dice así:

El Minotauro fue hijo de Pasífae y del Toro de Creta. Pasífae fue la diosa Luna, llamada también Perseis y el Toro de Creta es el que Poseidón, el dios del mar, lo hizo salir de sus profundidades cuando el rey Minos, dios semilegendario de Creta y esposo de Pasífae, prometió ofrecer un sacrificio al dios Poseidón; pero como Minos encontró tan hermoso al toro, en lugar de sacrificarlo, sacrificó a otro y al Toro de Creta lo incorporó a sus rebaños como semental. Y cuando el dios Poseidón se dió cuenta del engaño hizo que la reina Pasífae se enamorara de ese animal y concibiera de él un hijo, el Minotauro. 

- ¡Qué terrible! - exclamó Carlota y luego me preguntó si Pasifae y Minos tuvieron hijos. A lo que yo le conté que tuvieron seis hijos: Androgeo, Catero, Deucalión, Ariadna, Fedra y Glauco. Pero al dios Poseidón no le importó que tuvieran ellos hijos. Él estaba tan molesto con Minos por haberle mentido, que por este motivo lo castigó al entregar a su esposa Pasifae al Toro de Creta para procrear juntos un Minotauro.

Carlota mirándome con sus grandes ojos verdes me preguntó luego qué pasó con el Minotauro, a lo que yo le respondí que éste fué encerrado en un laberinto que fue diseñado por un artesano griego llamado Dédalo para que nunca se pudiera escapar. Es así como la leyenda cuenta que por mucho tiempo  hombres y mujeres fueron llevados a este laberinto como sacrificio para ser el alimento de la bestia hasta que él murió en manos del héroe Teseo. 

Cuando Carlota me preguntó que significado tendría su sueño y yo contestarle que no tenía la menor idea, ella me dijo que, en todo caso, había sido un sueño de leyenda. Y  después de haber conversado largo ambas de otras cosas más, me despedí de mi amiga deseándole buen viaje y una buena estadía de vacaciones de verano en Grecia.
Carlota riendo alegremente me dijo que disfrutaría de su estadía en ese país y que evitaría encontrarse con algún Minotauro que se le quisiera cruzar en su laberinto de vida, perdón, camino de vida ... 

- Mejor sería que conocieras a un hombre como Teseo, un mítico rey de Atenas y uno de los personajes principales de William Shakespeare de su comedia "Sueño de una noche de verano" - le dije mientras me despedía de mi amiga Carlota.

MARISOL 

 


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lunes, 11 de agosto de 2014

Bailando en la calle



Fernando nunca se imaginó imitar a Joe, un hombre que baila y camina al mismo tiempo por las calles de Nueva York desde hace ya tiempo. 

Así que cada vez que Fernando se encuentra de viaje por sus innumerables negocios que tiene en Shangai, Tokio, Nueva York, Amsterdam, Dubai y Mumbai, enciende su mp3 con la música grabada que le gusta y, como nadie lo conoce, él camina y baila a su manera para despejar las preocupaciones, penas y demás sentimientos negativos que, muchas veces, lo asaltan. 

¡Ay! Es que el mundo de los negocios ha convertido a Fernando, desde hace mucho tiempo, en una persona dura, de mano férrea.  Pero como su cuerpo pide movimiento porque se la pasa sentado mucho tiempo entre aviones, conferencias, cenas y computadoras, pues su cuerpo le ha pedido bailar con la vida, y Fernando le ha hecho caso y ha decidido imitar al iniciador de la corriente de baile llamada "Dance Walk" para no sólo bajar así también un poco de peso, sino darle a su corazón, un poco de alegría de vivir. Porque vivir para trabajar no lo es todo, ¿verdad?  

¡Qué alegría! que los pies, brazos y cadera de Fernando, que empezaron tímidamente a moverse, se sientan no sólo agradecidos a Joe, sino que se sientan más ágiles cuando Fernando los pone en movimiento musical aunque su jefe se empeñe en seguir trabajando como un energúmeno de peso mayor. Pero nadie es perfecto, ¿verdad?

Y tú, querido lector, ¿te atreverías a imitar a Joe? Esta corriente de "dance walk" se ha hecho conocida desde 2012 y sigue moviéndose por el mundo. 

MARISOL


sábado, 2 de agosto de 2014

Amor platónico



El mar y el sol se aman pero sólo a la distancia. Imposible es que ellos dos se toquen. Y, sin embargo, cuando llega el atardecer pareciera que el sol se hunde dentro del mar, que lo posee. Y cuando llega el amanecer pareciera que el sol recién soltara lentamente al mar de un largo abrazo mientras se despide hasta su regreso.

Pues bien, quizás sea mejor que quede este amor sólo como un amor platónico entre los dos, porque el sol dejaría al mar sin agua y moriría, pero no precisamente de pena, sino que dejaría del todo de existir. Y nosotros, de paso, también.

¡Ay! El mar se siente triste porque me ha dicho que no tiene la fuerza para apagar el fuego que consume al sol, sobre todo, cuando presiente que hay momentos donde éste no quisiera arder, sobre todo, cuando las penas lo queman por dentro. ¡Si supiera el sol cuánto el mar lo ama! Desde lejos lo contempla y suspira. El sol lo sabe y calla. También suspira.

Y yo suspiro aliviada de saberlos separados uno del otro para yo poder seguir viviendo en el mar de la vida con mi sol interior lleno de mucha luz.

MARISOL





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viernes, 1 de agosto de 2014

Mi pájaro de fuego




Érase vez un pájaro que tenía tanto frío por el frío que hacía que buscó desesperademnte un lugar donde guarecerse porque sentía que se congelaba. Es así como él llegó a a dar con una chimenea de una casa. De ésta salía humo. Adentro gente reía y disfrutaba del calor del hogar por la chimenea prendida. 

El pájaro solitario, moribundo y casi congelado decidió hacer algo valiente, entrar a la chimenea aunque no pudiera ver nada por el humo que salía.  No tenía nada que perder. Arriesgarse a entrar era una acción peligrosa. Si no lo hacía, moriría congelado. La temperatura era de - 20C°. Y aún no llegaba la noche ...

Es así, como el pájaro se posó sobre la entrada de  la chimenea y cerrando los ojos voló en picada. Para sorpresa suya él pudo esquivar el fuego de los leños encendidos y entró a la sala de la casa donde estaba mucha gente reúnida. Al percatarse todos del pájaro, quisieron atraparlo. El gato y perro, que dormían en un rincón, se despertaron y lo comenzaron a perseguir. Todos tenían la misión de sacarlo de casa a como diera lugar. Abrieron la puerta para que saliera por ésta. Pero el pájaro no queriendo regresar al frío, voló en dirección a la chimenea para dejar que su alma saliera vestida de fuego.

Cada vez que veo un pájaro moribundo y con frío lo dejo entrar en el garaje de mi casa. Allí siempre tengo comida, agua y rincones abrigados. No voy a poder olvidar la escena vivida en la sala de mis padres. El pájaro de fuego se quedó viviendo en el fondo de mi alma para que nunca ella se me congele ante el frío de los demás.

MARISOL



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jueves, 31 de julio de 2014

La Gran Muralla

Julio es un niño de diez años bastante inteligente. Él se encuentra en este momento dando un exámen oral de Geografía en su colegio, ubicado en Lugo, Galicia. El tema escogido por Julio es el de la Gran Muralla China. Su profesor de Geografía, el señor Morales, quien es bastante antipático, le preguntó primero por el largo de la muralla.
- Ésta tiene más de 21,000 kms - le respondió Julio sonriendo. 
El profesor no contento le pidió la cifra exacta.
- 21,196 kms, profesor, pero sólo se conserva un 30% de ésta - respondió Julio. Su sonrisa no era desafiante. Todavía no lo era.
- ¿Con qué países colinda esta muralla? - le preguntó a manera de reto el profesor de Julio.
- Desde la frontera con Corea, al borde del río Yalu, hasta el desierto de Gobi, a lo largo de un arco que delinea aproximadamente el borde sur de Mongolia Interior, señor Morales - le respondió Julio seguro de sí mismo
- A ver si sabes cómo se le llama a la muralla en chino. El profesor piensa que esta pregunta es difícil, pero Julio se la contestó. 
- Se le conoce como "Cháng Chéng".
- ¿Y sabes su significado en español? - le preguntó el profesor esperando que Julio no supiera qué decir.
- "Larga Fortaleza" - contestó Julio tranquilo.
- ¿Desde cuándo es Patrimonio de la Humanidad y quién la declaró como tal? - le preguntó el profesor. A ver si Julio sabe la respuesta.
- Desde 1987 y fué la Unesco, profesor.
-  ¿Cuándo fué construída la Gran Muralla China? - le preguntó desafiante el profesor.
- Fue construída en el siglo V a.C. y reconstruída en el siglo XVI.
- ¿Por qué? - le preguntó el profesor. Seguro que el Sabelotodo de la clase no sabe el verdadero motivo de la reconstrucción. 
- Pues, fué construída la Gran Muralla para proteger la frontera norte del  Imperio chino, durante las sucesivas dinastías imperiales, de los innumerables ataques de los nómadas Xiongnu de Mongolia y Manchuria - la respuesta ahora sí es desafiante. El tono de voz le ha cambiado a Julio.
- Me imagino que sabrás que tamaño tiene esta construcción, ¿verdad Julito? - le preguntó de manera sarcástica el sr. Morales.
- En primer lugar no me llame Julito. En segundo lugar le puedo responder su pregunta sin ningún problema. La muralla mide de 6 a 7 metros de altura y de ancho de 4 a 5 metros. Es más, durante la dinastía Ming fue custodiada por más de un millón de guerreros ... ¡como Usted, profesor! - le respondió Julio ahora sí desafiante.
- ¡¡¿Qué?!! - gritó el señor Morales. ¡Que falta de respeto es ésta! ¡Exigo una explicación!
- ¿Qué culpa tengo yo de ser un niño inteligente? Es un don que tengo y el cual yo valoro, pero Usted no, profesor - le dijo seriamente Julio y continuó hablando - Es una lástima que Usted custodie una muralla muy alta entre mi inteligencia y la suya. Pero ¿sabe algo más? Su inteligencia emocional no es más alta que la mía. Aquí yo lo gano, le guste o no.
- ¡No me hables de esta manera, muchacho insolente! - le gritó el profesor delante de toda la clase. ¡Te voy a reprobar este exámen por grosero! ¡Ya verás!

En el momento que el señor Morales gritaba el director del colegio entró molesto exigiéndole al profesor de Geografía que se disculpara ante Julio y ante toda la clase por su mal comportamiento porque de lo contrario lo expulsaba del colegio. Él no iba a permitir que se levantara una muralla de envidias, odio y antipatías en su querido colegio. Julio sonrió agradecido no sólo por obtener una buena nota, sino por obtener, por fin, el respeto de toda su clase. Ésta se quedó impactada por la última respuesta dada de Julio ante su profesor y también por la intervención valiente del director. 


Y, tú querido lector, ¿sabías que la Gran Muralla China está hermanada con la Muralla Romana de Lugo, también designada Patrimonio de la Humanidad?


MARISOL


jueves, 24 de julio de 2014

La cuenta bancaria


Hoy día Gladys siente una gran satisfacción al ver que su cuenta bancaria está bien llena de ceros. Atrás queda la época donde ella tenía deudas porque el dinero no le alcanzaba para poderse comprar ropa y zapatos de boutiques. Pero no pienses que Gladys es una mujer superficial, con sus veintitres años está ya casi lista con sus estudios de Arquitectura. Pero una cosa es ser una persona estudiosa y otra querer lucir bien ante la sociedad, sobre todo, si sabemos que ella es una mujer no sólo muy guapa, sino inteligente y ambiciosa, sobre todo, porque tiene el propósito de llegar a tener su propia oficina de arquitectos. Y cuando ésta le dé mucho dinero, entonces se dedicará sólo a este trabajo y no al otro, que por el momento, tiene.   

Pues bien, Gladys es una "sugarbaby" desde hace un año atrás. Cuando me lo contó las venas se me congelaron del susto. Pero ella me aseguró que se cuidaba mucho y hasta ahora no le había pasado nada a pesar de haber conocido a uno que otro hombre raro. Pero como ella nunca se había visto en peligro, ella me ha animado, más de una vez, a seguirle los pasos, pero yo no puedo, por más que me he informado sobre este tema en el internet.

Gladys me ha contado que no necesariamente un "sugardaddy" es un hombre muy mayor; también hay hombres jóvenes empresarios que por algún motivo no quieren casarse y prefieren tener una "sugarbaby" a su lado ya sea para salir de viaje, a una fiesta o sólo para que lo acompañen en sus horas de soledad para que les endulcen la vida agitada que llevan.

No me importa si soy una tonta, una ingenua o una mujer enamorada del amor. Sea como sea, prefiero ir por el mundo pensando no sólo en poseer bienes materiales. Si bien yo estoy también casi lista con mis estudios, pero no de Aquitectura, sino de Teatro, trabajo como camarera en un restaurante de lujo dos veces a la semana desde las 7 pm hasta la 1 a.m. y una vez  a la semana doy clases de español, por la tarde, a cuatro alumnos de manera privada. No gano mal. Puedo pagar mi departamento, mi seguro médico, mi vestimenta (bonita es, pero no de marca), alimentarme bien y salir, una vez al año, de viaje ¡Qué más quiero! ¡Ah! y lo más importante es que cuento con buenos amigos, una simpática familia y un novio muy bueno (trabaja como abogado en un bufete de renombre) que quiere casarse conmigo. Y como yo estoy muy enamorada de él, para mí él es mi "sugardaddy" y no uno de los de mi amiga Gladys.

MARISOL 



 

viernes, 18 de julio de 2014

El oso de Olga


Olga es una niña que se niega a crecer porque el mundo de los adultos no le gusta, sobre todo, cuando escucha como sus padres comentan las noticias del periódico, de la televisión o radio. Olga piensa que si se hace adulto sólo va a estar expuesta a la maldad que se da en casi todas partes. Por este motivo Olga no quiere crecer. Ella quiere que su cuerpo se siga quedando de niña y su mente también. Pero su oso de peluche sabe que no será así.Y para darle ánimo le dice:
- El mundo de los adultos tiene dos caras, el bueno y el malo. Y tú tienes que aprender a vivir con ello. Pero no vivas con miedo; más bien piensa en  hacer de tu vida un ejemplo para los demás - le dijo su amigo, el oso de peluche.
- Por el momento, quiero disfrutar de mi infancia - le contestó Olga. 
- Eres privilegiada. Otros niños como tú tienen que trabajar desde temprana edad, por ejemplo, para ayudar a sus padres - le dijo el oso y luego continuó hablándole a Olga - Ahora mientras tú eres niña no tienes necesidad de adquirir responsabilidades, pero a medida que vayas creciendo vas a a tener que aprender a asumirlas.
- ¿Y si yo no quiero? - le preguntó Olga.
- Yo no creo que tus padres quieran criarte como una incapaz que no sabe enfrentar por sí misma las dificultades que te  puede traer la vida y tampoco creo que ellos acepten tener siempre que resolver tus problemas. 
- No me hace gracia lo que dices - le dijo Olga a su oso de peluche.
- Te guste o no, con el tiempo aprenderás a hacerte responsable de tu vida. Aprenderás a enfrentarte a la realidad del mundo de los adultos. 
Olga miró a su oso largamente. No dijo nada más. Ella no quiere pensar en el futuro, más bien, ella quiere seguir disfrutando de su presente.

Mientras su oso de peluche sabe muy bien que si bien el crecer es un tránsito doloroso y difícil, yo, como su madre, sé que Olga no sólo abandonará su cómoda inocencia, sino que ella abandonará también a su oso de peluche, dejándolo sentado en alguna esquina de su niñez.


MARISOL 


 

 

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miércoles, 4 de junio de 2014

Lluvia de letras





- Mi imaginación es como una gran nube negra cargada de muchas letras que cuando se descarga caen éstas sobre papeles en blanco - le dijo Mónica a su amiga Rosa.
- Me gusta ver como la lluvia de letras le da vida a tus personajes y a sus historias - le comentó Rosa a Mónica. Yo tanta imaginación no tengo como tú.
- Pero cuando no hay nubes en mi cielo, como ahora, no puedo escribir ningún cuento - le respondió Mónica un tanto acongojada. 
- Esperaré por ti y por tu lluvia de letras - le dijo Rosa dándole  ánimos a su amiga.
- Eres buena conmigo -  le contestó Mónica. Así que cuando escuches llover, mantente atenta porque sabrás que mi imaginación regresará, tarde o temprano, para mojarte el alma con mi lluvia de letras.

Por el momento como no hay nubes en el cielo, la lluvia de letras hará una pausa.

MARISOL




Obra de la ilustradora española Gemma Aguasca.
http://www.gemmagas.com/ 

miércoles, 28 de mayo de 2014

Mi abanico

 


Mónica y Lucía son buenas amigas. Mientras caminaban juntas en dirección del restaurante donde quieren almorzar, se pararon un momento delante de una tienda de abanicos.
- ¡Son preciosos! - exclamó Lucía y luego agregó diciendo que se quiere comprar uno ya que siente calor.
- ¿Sabías que los abanicos son originarios de China? - le comentó Mónica a su amiga.
- No tenía la menor idea - le respondió Lucía.

Cuando Mónica y Lucía entraron a la tienda la vendedora les ofreció una cantidad muy variada de abanicos de todos los tamaños y colores.  
Y mientras la vendedora les mostraba diversos abanicos les contó que existe un lenguaje de abanicos.
Mónica y Lucía sorprendidas, le pidieron a la vendedora que les explicara.
- Bien - dijo la vendedora - cuando las damas europeas del siglo XIX y principios del XX iban a los bailes y no querían que nadie las vieran coqueteando con sus pretendientes, se comunicaban con sus abanicos.  
- Pero, ¿cómo? - preguntó Mónica curiosa.
- En realidad - dijo la vendedora -  existieron diferentes lenguajes del abanico. Todos ellos tenían una regla común, la de colocar el abanico en cuatro direcciones con cinco posiciones distintas en cada una de las cuatro. De esta manera representaban las letras del alfabeto.
- ¡Qué difícil! - exclamó Lucía. 
La vendedora les contó que hay otras formas de comunicarse con el abanico y les explicó lo siguiente:

  •  Cuando se le mueve con la mano izquierda significa: Nos observan.
  •  Cuando se le mantiene en la oreja izquierda significa: ¡Déjame en paz!
  •  Cuando se le desliza sobre la frente significa: Has cambiado.
  •  Cuando se le arroja con la mano significa: Te odio.
  •  Cuando se le desliza sobre la mejilla significa: Te quiero.
  •  Cuando se le mueve con la mano derecha significa: Quiero a otro. 
  •  Cuando se le tiene cerrado significa: ¿Me quieres?
  •  Cuando se le apoya en los labios significa: ¡Bésame!  
  •  Cuando se le abre con la mano izquierda significa: ¡Ven y habla conmigo!
  •  Cuando se abanica despacio significa: Estoy casada.
La vendedora iba a seguir continuando con más ejemplos cuando Lucía la interrumpió para decirle que quería comprar un abanico. Mónica también se animó a comprarse otro. Sus motivos tenía.

Ya afuera de la tienda Lucía le preguntó a su amiga, mientras se abanicaban, si se acordaba de todo lo que  que les había explicado la vendedora. Mónica le dijo que si bien encontraba interesante ese lenguaje, lo único que quería era poder abanicarse porque sentía mucho calor. Lucía se rió cual cómplice y le dijo que habría que preguntarle a la vendedora cómo mover el abanico para decir: Tengo la menopausia. 



MARISOL 

 



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sábado, 24 de mayo de 2014

Tinto de Verano





Adriana se sabe la receta del "Tinto de Verano" de memoria: 
  • Una botella de vino tinto, preferiblemente tempranillo
  • Una botella de refresco de limón
  • Vermouth
  • Limón en rodajas
  • Hielo picado

Adriana tiene el recuerdo de haberlo tomado por primera vez en un día muy caluroso de verano en una playa española junto a su hermana, Carlota,  de un vaso de plástico comprado en un chiringuito, pero ¡cómo le gustó!

Debo aclarar que Adriana no es alcohólica. Ella es una mujer que sabe disfrutar de un buen "tinto de verano", sobre todo, cuando hace calor. Y como hoy día el calor ha sido aplastante en la ciudad donde ella vive, por este motivo, Adriana refresca su alma con un vaso largo (de vidrio) relleno de este sabroso trago que ella misma se ha preparado, pero no para ahogar su soledad, la cual no le asusta, ni tampoco para tranquilizar su memoria, la cual, por momentos, le duele.

Pues bien, mientras Adriana está disfrutando en silencio y en el silencio de medianoche de su "tinto de verano", ella está esperando a que yo, Morfeo, hijo de Hipnos, dios de los sueños, y Nix, diosa de la noche, la venga a buscar para llevármela al mundo de los sueños ... allí donde yo me transformo en ser humano, especialmente de un ser querido (yo sé quien es, pero no pienso decirlo), pero no solamente para tomarla en mis brazos y hacerla dormir, sino para protegerla de su insomnio, mi rival. ¡Salud!


MARISOL 



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martes, 20 de mayo de 2014

¿Por qué?

 


El Dr. John Williamson había llegado al hospital para operar a Tom, un muchacho de 10 años, con un tumor cerebral cancerígeno. La operación en sí no sólo sería bastante complicada, puesto que Tom tenía dos meduloblastomas, sino que  su pequeño paciente tendría que  sacar mucha fuerza después de unas semanas de operado para soportar la quimioterapia. Sería la única manera de aliviar sus terribles dolores de cabeza, mareos, vómitos, falta de concentración y problemas con la vista. 

Los desesperados padres de Tom querían creer que su hijo podría curarse del todo. Pero el Dr. Williamson sabía que no había un 100% de total recuperación. El destino de Tom estaría, más que todo, en manos de alguien más poderoso que él.

Tom ya estaba en el quirófano. Otros dos médicos esperaban al mejor médico cirujano del país para turnarse con él en las cuatro horas que estaba programada la operación. Enfermeras ya estaban allí esperando las órdenes del renombrado Dr. Williamson.


El Dr. Williamson se acercó a Tom y habló con él antes que le pusieran la anestecia.
- ¡Buenos días, Tom! ¿Listo para la operación?
- Sí, doctor. Me pongo en sus manos. Pero si ésta no resultara bien, mis padres harán realidad un deseo mío y donarán mis ojos, corazón y riñones para que otros niños tengan la oportunidad de vivir mejor. Así parte de mí se quedaría en este mundo que muchas veces no entiendo.


Tanto los médicos como enfermeras cruzaron miradas unos con otros. John tragó saliva. Se sintió pequeño ante Tom. Y lo único que le dijo fué:
- Trataré junto con mis dos colegas de sacarte el tumor. Esta es nuestra tarea. Tú sabes bien que hay un gran riesgo en esta operación, pero quiero pensar que será un éxito. Ahora relájate que vamos a empezar...

Tom cerró los ojos... Él no quería sufrir más. La anestecia comenzó a hacer su efecto. Tom sintió alivio de saber que en este momento no sentía dolor. Sonrió.

Por más que trataron médicos y enfermeras de reanimar a Tom, la anestecia -vestida de ángel- se lo había llevado a un mundo donde no existía más la pregunta ¿Por qué?

Marisol

La canción "Tell me why" la compuso 
Declan Galbraith a la edad de 10 años.


"Tell me wy"
Declan Galbraith 

In my dream, children sing
A song of love for every boy and girl
The sky is blue and fields are green:
And laughter is the language of the world
Then I wake and all I see
Is a world full of people in need

Tell me why(why) does it have to be like this?
Tell me why (why) is there something I have missed?
Tell me why (why) 'cause I don't understand
When so many need somebody
We don't give a helping hand
Tell me why?

Everyday I ask myself
What will I have to do to be a man?
Do I have to stand and fight
To prove to everybody who I am?
Is that what my life is for
To waste in a world full of war?

Tell me why(why) does it have to be like this?
Tell me why (why) is there something i have missed?
Tell me why (why) 'cause I don't understand
When so many need somebody
We don't give a helping hand
tell me why
tell me why
tell me why
tell me why
tell me why
just tell me why, why, why

lunes, 19 de mayo de 2014

Deteniendo el tiempo


- ¿Por qué muchos de nosotros, como yo, quisiera poder detener el Tiempo? - me pregunta mi amiga Elena.
- Pues, seguramente tienes la necesidad de hacerlo reversible porque o bien tú has tomado una mala decisión en algún momento de tu vida o porque has hecho daño a alguien o porque te ha sucedido algo feo y quisieras que esto no hubiera pasado, ¿verdad?
- ¡Ay! cuántas veces he deseado poder detener el Tiempo, pero es  imposible - me responde Elena resignada a su suerte. 
- Para mí el Ayer, Hoy y Mañana son sólo adverbios de tiempo - le comento a mi amiga. 
- Quizás hasta  el mismo tiempo en sí ni existe y sólo es un invento del hombre para justificar su existencia sobre la Tierra - me dice Elena. 
- En realidad, nadie puede manejar las manecillas del reloj ni para atrás ni para adelante como tú lo deseas, Elena - le contesto. El tiempo es una constante en la Psicología, en la Física, Filosofía y en la Literatura.
- Mmmm - dice Elena seria. ¿Sabes? Yo estoy cansada del tictac de los relojes porque aunque quisiera no puedo detener, por nada del mundo, la marcha de mi historia de vida. 
- Es verdad - le contesto y continúo hablando - Tu vida vuela como un pájaro libre... un pájaro que no se detiene cerca de ti, Elena, para no dejarse atrapar por ti. 
- Y quién sabe, en qué dirección seguirá volando... - suspira Elena resignada.
Elena dirá lo que quiera pero si bien nadie puede ni sentir ni tocar el Tiempo, yo como fotógrafo me doy el lujo ya sea con mi cámara de fotos o mi celular con cámara incluída de sí poderlo detener y bien que lo disfruto. ¡Ja!

MARISOL

 


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viernes, 16 de mayo de 2014

Las rosas de Rosa


Rosa recibió a su gran amiga de la infancia, Susana, en su jardín. Allí se pusieron a conversar después de mucho tiempo que no se veían.
- ¡Qué rosas más bonitas tienes, amiga! - le dijo Susana a Rosa y siguió hablando - Tus rosas me hacen recordar el diálogo entre la rosa y el Principito de Antoine de Saint - Exupéry.
- ¿Y de qué trata el diálogo? Ya no lo recuerdo - le contestó Rosa. Hace años que lo leí.
- ¡Pero si tú te lo conocías de memoria! - exclamó Susana sorprendida. Si leimos juntas en el colegio este libro.
- Mi memoria se ha vuelto vieja, querida Susana. Y mientras Rosa reía desganada le pidió a su amiga que le hiciera recordar ese capítulo.
- Pues, el principito le explica a su rosa la diferencia entre "Querer" y "Amar". "Querer" es apegarnos a una persona querida desde nuestras necesidades, es tratar de completarnos a través de ella porque algo nos falta.  Pero cuando ella no nos corresponde como queremos, entonces nos sentimos incompletos, vacíos, frustrados, tristes y hasta rabiosos. El sufrimiento es inevitable. Susana hizo una corta pausa para mirar a Rosa  porque sus ojos estaban vidriosos.
- Continúa, Susana, por favor - le dijo Rosa en un hilo de voz al ver que su amiga la observaba preocupada.
- Como quieras, sigo... "Amar" es entregarse a la persona querida, pero de manera desinterasada aún con el riesgo de perderla o de ir por caminos distintos. Y, por ello, en lugar de albergar sufrimiento en tu corazón, sólo guardas dentro de  él los hermosos recuerdos compartidos. ¿Quieres que continúe? Te veo triste - le dijo - Susana.
- No. Ya recuerdo lo que sigue. Y, por este motivo, no quería recordar este capítulo - dijo triste Rosa.
- ¿Por qué? - preguntó Susana curiosa.  
- Yo no sé amar, Susana. Su respuesta fué cortante.
- ¿Por qué dices esto? - le preguntó Susana mientras aspiraba el perfume de las rosas de Rosa.
- Porque yo sufro y tú sabes bien por qué - le respondió Rosa a su amiga. A pesar que ella seguía queriendo a Pablo, nunca habría futuro  entre los dos. Pero, yo no quiero hablar de este otro capítulo ...
Pues bien, Susana entendió a Rosa. Ella se arrepintió de haberle mencionado a su amiga el capítulo entre la rosa y el Principito. Sobre todo, cuando él le dice a ella  que al amor no se le entiende, sino se le vive. 
Si bien hay historias de amor que quedan sin "happy end", lo importante es que tú, querido lector, has aprendido ahora a diferenciar el significado entre "Querer" y "Amar", ¿verdad?

MARISOL



 






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martes, 13 de mayo de 2014

Miedo de valientes

 
- El miedo, como tal, no existe. Éste se da solamente en nuestra mente.  ¿No crees?  - me preguntó mi hija Margot de trece años.
Desde pequeña mi hija nunca ha sentido miedo ante nada y ante nadie. Pareciera que la palabra "miedo" no existiera en su vocabulario.
- En realidad tienes razón - le contesté a mi hija. Más no sabía qué decirle. 
- ¿No te parece que es absurdo sentir miedo? - me preguntó Margot.
- No lo es, hija. El miedo es la señal que emite nuestro cuerpo cuando creemos que estamos expuestos ante un posible peligro. Gracias a la sensación de miedo, podemos evitar exponernos a peligros reales.
- A mí no me gusta la gente miedosa - me dijo mi hija de manera burlona.
- Pues, yo en tu lugar no me burlaría de nadie. Para tu información hay dos clases de miedos, hija.
- ¿Cuáles son? Margot estaba curiosa.
- El miedo real y el neurótico.  El primero es cuando se justifica sentir miedo ante un peligro real. El segundo no tiene relación con la amenaza. Es más, hay gente que puede llegar a sentir ansiedad o pánico.
- Y tú, mamá, ¿qué tipo de miedo sientes?  - me preguntó mi hija.
- Unas veces justifico mi miedos, otras no. A veces, cuando siento que me paralizan, trato de combatirlos. Unas veces me resulta, otras no - le respondí de manera sincera a Margot, mi hija.
- ¡Ajá! - me dijo ella mientras me miraba seria.
- Mientras yo pueda y quiera conquistar mis propios miedos, creo que soy una persona valiente - le respondí.
Mi hija, luego de un rato, me comentó que sólo había un miedo al cual ella sí le tenía miedo, pero que ella no se había atrevido a decírselo a nadie.
- ¿Y cuál es?  - le pregunté sorprendida de su confesión espontánea.
- No siento miedo ante la vida, pero sí ante la muerte - me respondió mi hija.
- ¿Y por qué? - le pregunté a Margot, mi hija.
- Porque la muerte representa el fin de la vida - me contestó. Su voz sonaba débil. Quién sabe qué es lo que hay después ....
- Para mí la muerte es el fin de todos los miedos - le interrumpí sin pensarlo dos veces.
Mientras Margot me miraba con sus ojos grandes, mi respuesta la hizo sonreir. A mí también. En este momento, las dos nos sentimos valientes.

MARISOL




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jueves, 8 de mayo de 2014

El gatito dormilón



- ¿Por qué sufres tanto por amor? - le preguntó Jazmín a su gatito Dubi.
- Porque Kitty no me corresponde como yo quiero - le respondió Dubi. Su voz sonaba triste.
- Yo creo que tú idealizas el amor - le dijo Jazmín y continuó hablando - Tú sufres porque te sientes insatisfecho y hasta desengañado, ¿no es cierto?
-  ¡Así es! - respondió su amigo gatuno. 
- Tu problema es que tú te has abocado a ver a Kitty como la princesa que te salve de tu soledad. Y tú sabes, en el fondo de tu corazón, que ella no te puede dar lo que tú más deseas aunque ella así lo quisiera - le respondió Jazmín.
- Me da rabia que Kitty sepa que yo sufro y  no haga nada para calmar mi dolor - le dijo Dubi. Tengo ganas de castigarla con mi indiferencia porque ella me rechaza. Por momentos la odio.
- Dubi, otro problema tuyo es que no solamente eres posesivo y celoso, sino que también eres manipulador.
- ¡Cómo me puedes decir esto, Jazmín, si yo muero de dolor!  Dubi temblaba de indignación y luego gritó diciendo que su amor por Kitty era inmenso.
- Te engañas, Dubi - le contradijo Jazmín. Tú no te mueres de dolor, tú solamente piensas de manera negativa. Los pensamientos negativos son los que te atrapan y no sólo no te dejan vivir en paz, sino que no te permiten aceptar la situación como es.
- ¡Mi felicidad es Kitty. No puedo vivir sin ella! - gritó adolorido Dubi. ¡Nadie me entiende ni tú tampoco, Jazmín! ¡Déjame solo!
- Antes de dejarte solo te voy a decir algo importante: Kitty es el objeto de tu deseo, y por este motivo, tú te haces dependiente de ella. Tú crees que sólo con ella, tú puedes realmente ser feliz - le dijo Jazmín. 
- Acaso, ¿es un error pensar así? - le contestó triste Dubi.
- Lamentablemente, sí - le dijo Jazmín. Deja el pasado en paz. Ya no vivas pensando en lo que hubo entre tú y Kitty, sino vive en el aquí y ahora. 
- Es fácil dar consejos, Jazmín - le contestó Dubi. Y después de decirle estas palabras se fue a dormir, porque en sus sueños Kitty era suya y de nadie más.

Jazmín piensa que sufrir por amor no sirve de nada, pero yo pienso que si experimentamos esta clase de sufrimiento, hay posibilidades, tarde o temprano, de sanar nuestro adolorido corazón si tratamos de pensar en forma positiva mirando hacia adelante y no hacia atrás. Tanto Jazmín como yo deseamos que Dubi deje de sufrir por Kitty y vuelva a enamorarse de otra gatita.

MARISOL






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domingo, 4 de mayo de 2014

La almohada mágica


Ana María tiene una almohada mágica que no sólo le hace soñar lo que ella quiere, sino que la hace dormir placenteramente. Sus  noches tienen la garantía del descanso absoluto. Pero, la verdad que yo no la envidio.
- ¿Por qué no me envidias? - me preguntó Ana María.
- Porque la envidia es un signo de inferioridad - le contesté tranquilamente. Y luego le dije también que nadie es digno de envidia.
- Pero, ¿no te gustaría dormir como yo?  No puedo creer que a ti te te resulte indiferente sufrir de insomnio - me respondió Ana María incrédula ante mi respuesta.
- No es que me resulte agradable no poder dormir como tú, pero no me gustaría tener una almohada mágica porque me acostumbraría mal. Sin ella, dejaría de ser yo.
- ¡¿Cómo?! ¡No te entiendo, Regina! - exclamó Ana María.
- Pues, tú vives en una realidad inexistente, querida amiga - le contesté segura de mis palabras.
- ¡Exijo una explicación! - me dijo molesta Ana María.
- ¿Te gustaría prestarme tu almohada por una semana? - le pregunté a mi amiga.
- Mmmm..... Es mucho tiempo. Por un día, no hay problema, pero con una condición - me contestó Ana María.
-  ¿Cuál es? - le pregunté bostezando. Yo estoy cansada no sólo porque me falta sueño, sino de esta conversación. 
- Si quieres mi almohada mágica tienes tú que dormir en mi casa  - me dijo Ana María.
Me la quedé mirando un rato y entre bostezo y bostezo me negué a cumplir su deseo egoísta. ¿Qué cree Ana María? Acaso, ¿que yo voy a robarme su almohada mágica?
- ¡No me mires así, Regina, por favor! Ana María agachó la cabeza avergonzada. Sabía lo que yo pensaba de ella en este momento.
- Tu dependencia es tan grande por ella y tu miedo a perderla también que realmente no te envidio - le respondí. Y luego de decirle estas palabras comencé a sentir mucho sueño. Lo único que deseaba era dormir. Así que Ana María le preparó el cuarto de huéspedes.

Sé por Regina que ella pudo dormir esa noche, pero Ana María, no. Para tu información: yo soy la almohada mágica. Y es que después de haber escuchado la conversación entre Regina y Ana María, decidí regalarle una noche placentera (y muchas más) a Regina y una noche de insomnio (y otras más) a Ana María hasta que deje de lado su egoísmo y desconfianza. Y, sobre todo, para que entienda, de una vez por todas, que ella no puede hacerse dependiente de mí. Yo soy solamente su somnífero. Y tú, ¿puedes dormir sin almohada mágica?

MARISOL




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sábado, 3 de mayo de 2014

¡No hay pero que valga!



- No sé por qué me pesa el alma, querida luna. ¿Será por este motivo que no puedo dormir?
- ¡Ah! no me digas que no eres feliz.
- ¿Te estás burlando de mí? - le pregunté a la luna un tanto molesta.
- No. En absoluto - me respondió ella con dulce voz. A mi parecer, yo creo que tú te tomas demasiado en serio. Pienso que tu mayor obstáculo es esperar en vano por la felicidad.
- No te entiendo - le contesté desconcertada con la respuesta que me dió la luna.
- Mira, tú te estás perdiendo de las pequeñas alegrías por estar esperando a que la felicidad llegue a tocarte la puerta. No esperes por ella, porque ella no vendrá. Acaso, ¿no te das cuenta que ella vive dentro de ti?
- Pero, es que no tengo todo lo que deseo....
- ¡No hay pero que valga! - me interrumpió la luna y luego agregó - Creí que tú eras más sabia. 
- No, no lo soy - le respondí sonrojada.
- Pues bien, entonces, debes aprender que para ser realmente feliz tienes que saber vivir no sólo prescindiendo  de algunas cosas, sino de la presencia de personas queridas que por motivos distintos no se encuentran ya más en tu vida. ¿Me has entendido?
- Sí, pero ...
- ¡No hay pero que valga! - me interrumpió la luna y luego agregó diciendo que tratara yo de disfrutar del momento sin esperar por un mejor futuro porque lo que cuenta es vivir en el aquí y ahora. También me sugirió que si yo le sonreía a la vida a pesar de no tener todo lo que deseo, le estaré sonriendo a mi futuro. 
- Espero que tú tengas razón - le dije a la luna un tanto escéptica.
La luna, después de mirarme fijamente a los ojos, me dijo:
- Ahora ¡véte a dormir y prométeme que cuando te despiertes sonreirás!
- No te lo prometo, pero lo intentaré.
- Bien. Lo importante es que no te duela el alma - me aconsejó la luna.
- Sí, pero ... - le respondí sin poder terminar de decir mi frase.
- ¡No hay pero que valga! - me interrumpió la luna antes de despedirse. 
Después de cerrar mi ventana con el propósito de sentir más liviana mi alma, me fuí a mi cama y antes de dormir esbocé una sonrisa. La luna por la ventana de mi dormitorio al ver lo que yo hacía también sonrió. 
 

Marisol






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