viernes, 22 de abril de 2016

Alina, la costurera



Alina tenía muchos clientes y ella ya no se daba abasto para poder atenderlos a todos. Y, sin embargo, ella prescindía de tener empleados en su taller porque a ella le gustaba trabajar sola. Sólo quien la podía acompañar era su gatito dormilón Moritz. Él sabía el por qué a Alina le gustaba trabajar sola.

Pues bien, el hecho es que Alina es muy especial porque ella no solamente cose como cualquier buena costurera, sino que cose las heridas de sus clientes. Por tal motivo llega gente de distintos lugares porque buscan lo mismo: curar sus almas. 

Cuando Alina recibe a un cliente, después de preguntarle qué es lo que desea que ella le cosa, si una chaqueta, pantalón, vestido o camisa, ella lo mira fijamente y si ve mucha tristeza en su mirada  sea porque sufre de una desilusión, llora la muerte de un ser querido o está afligido porque su gran amor no le corresponde,  Alina le mete un amuleto pequeñito, creado por ella misma,  en la pieza de ropa entregada por su cliente y cuando Alina se la devuelve es cuando a partir de ese momento su amuleto entra en acción.

He de decir que hace unos días atrás yo fuí para que Alina, la costurera, me entallara un vestido mío que me quedaba grande ya que he bajado de peso. Y mientras me medía con su centímetro conversamos de distintos temas. Después nos despedimos. Al regresar a los pocos días para recoger mi vestido me fijé en casa si éste tenía un amuleto.  No, no le había puesto ninguno. Regresé a su tienda para reclamar.
-  Alina, ¿por qué no me has dado un amuleto? - le dije en tono de reproche.
- Ja -  se rió la costurera.  Yo solamente ayudo a las personas débiles de carácter, que se quejan diciendo que  sufren por lo que les impone el destino.
-  Y yo, ¿qué? ¿Acaso no he sufrido ya bastante? Tú sabes todo lo que me ha sucedido y lo que me sigue pasando - le dije un tanto enojada. ¡Cómo es posible que tú no me quieras ayudar!
-  Mira, - me dijo Alina - las personas fuertes como tú , a pesar de las adversidades que sufren, caminan por la vida con aplomo y con la cabeza erguida, las personas fuertes como tú miran de frente cuando hablan y clavan la mirada en su interlocutor. ¡Ah! y cuando saludan, estrechan la mano con fuerza. Y mientras tú sigas siendo una persona fuerte, o mejor dicho, positiva, de nada te servirá recibir un amuleto mío. ¿Me has entendido?
- Sí - le contesté a Alina. Entonces, tu amuleto sirve,  más que todo,  para combatir el pesimismo de varios de tus clientes.
- Así es. Lo que yo trato es que los clientes que son muy negativos aprendan a no estar cansados de la alegría;  lo que yo hago es que la recuperen con mi amuleto.
Entendí. Y con una sonrisa en los labios me despedí de Alina. Mi mejor amuleto era yo misma.

Marisol







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sábado, 26 de marzo de 2016

Mi diente de león


 

Dandelion me mira desde lejos. Está triste porque no logra abrir sus pétalos cuando el sol sale a iluminarlo. Pareciera que mi flor ya no tiene la capacidad para armonizar ni equilibrar no sólo sus fuerzas, sino las mías propias. ¿Se solidariza conmigo? Pareciera que fuera así. Un suspiro consolador sale desde la boca de mi espíritu inquieto.

Pues, si bien las raíces de Dandelion son pesadas y profundas, los frutos que nacen de esta flor son muy ligeros y plumosos. Y pensar que en la Edad Media se le consideraba como una flor mágica que traía suerte. Pero es que como la suerte se hubiera esfumado de mi vida, le hice saber. Por más que sostengo a Dandelion entre mis manos no consigo relajarme. Tengo miedo de estrujarlo y hacerle daño. Mi Dandelion me entiende, pero no me teme; él sabe que no le haré daño aunque yo me sienta irritable porque no puedo conciliar el sueño desde hace varios días, y por este motivo, no me quedan muchas más ganas de afrontar más retos aunque deba. He acumulado tanta clase de tensiones que mi necesidad de relajarme es imperiosa, pero los pocos momentos de disfrute quedan cortos. ¿Qué hago?

Dandelion (Diente de león) quiere ayudarme, quiere ser mi aliado aunque, por el momento, se sienta triste y yo también. Y mirándome dulcemente me dijo:
- Este tiempo que te ha tocado vivir, querida amiga, si bien no es nada fácil, por favor, que no te absorva del todo. Te propongo que me despeines y lances al viento mis plumitas; verás como tu cuerpo y mente te lo agradecerán. Es así como Dandelion al lanzar sus plumitas, vestidas con  mis letras, es consciente de esta sensación liberadora que puede permitirme relajarme por pocos minutos mientras la vida me reta a decidir qué pasos dar mientras escribo estas líneas.


MARiSOL







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sábado, 19 de marzo de 2016

Dominando al Destino




No sé si soy capaz de describir lo que llevo  dentro, pero puedo sentir como los acontecimientos de mi vida me los quiere imponer el Destino. Ése que limita, muchas veces, mi poder. Tal vez sea esta la razón por la cual me impide tomar las riendas de mi vida porque él sabe que se puede imponer ante mí. Pero hay momentos en que quisiera agarrar al Destino del cuello para que deje de dominarme; quisiera yo ejercer poder sobre él. Sin embargo, al final, ¿por qué me encojo de hombros y me entrego a él sin poner resistencia? Tengo que cambiar esta dependencia, a toda costa. Debo armarme de valor para encararlo.

Mientras veo a Tania pensativa, veo también como ella se acerca al filo del abismo. Sonrío. Tania es una víctima de mis caprichos. Pero, ¿qué espera ella para saltar? Por más que le digo que salte, Tania no se mueve; está estática como una estatua. Quizás deba yo acercarme más a ella y susurrarle al oído que no sea cobarde y que termine por complacerme.  Acaso, ¿ella no se da cuenta que el motivo por el cual yo la domino y hago de su vida lo que yo quiero, es porque  ella es débil de carácter?

Cuando el Destino está ya al lado de Tania, ella en un movimiento rápido, se volteó, lo agarró del cuello y lo empujó con todas sus fuerzas al vacío ... y mientras ella veía como el Destino iba cayendo  al abismo, Tania le gritó a todo pulmón:
- ¡No me dominarás más, maldito!

Allí se encontraba Tania prometiéndose a sí misma de no hacerse más la pregunta:   “¿Qué hice yo para merecer esto?”. Ya no quería atribuir su sufrimiento a un poder predeterminado para su vida, o en pensar que debía ser el resultado de sus actos y equivocaciones, lo que la dejaba en una posición culposa y de autorreproche, en la que ella quedaba atrapada. ¡No, ya no! 

Si bien todo ser humano tiene su Moira, es decir su parte de felicidad y su otra parte de desgracia, Tania ya no se pondrá más en manos del Destino, porque ella, de ahora en adelante, será la dueña de su propia alma. Su instinto de sobrevivencia y su fuerza de voluntad fueron sus mejores aliados para vencer el miedo a la vida. ¡Y que nadie venga ahora a decirle a Tania lo que tiene que hacer porque ella ya ha decidido cuál debe ser su destino! De ahora en adelante ella creará sus acontecimientos y no sufrirá más por lo que el Destino le quiera imponer. Él ya no se proyectará más sobre Tania y la atrapará en sus garras.

Yo, que soy el Azar, aplaudo a Tania. La vitoreo desde lejos.  Espero volvérmela a encontrar igual como ahora, fuerte y decidida y no como la Tania de antes ... lo que ella no sabe es que fuí yo el que eligió este momento para que ella retara a su destino. Aunque Tania se jacte de esta gran acción, ella no es el resultado de un gran designio, sino puro efecto del azar ... Pues mejor que me tenga a mí de amigo que al Destino, ¿no crees? 



MARiSOL





Aquí dejo un vídeo interesante sobre el Destino



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lunes, 22 de febrero de 2016

El pequeño Conde Drácula

(Cuento de la vida real)

 

Después de haber visitado a una querida amiga en un hospital, me fuí a tomar un café a una cafetería. Estando ya allí ocupé una mesa cercana a otra donde se encontraba una señora con su hijo de unos ocho años, creo yo. Pues bien, mientras esperaba a que me atendieran, escuché que el niño (quien me daba la espalda) le decía a su madre: "¡Dáme mis dientes! Los tienes en tu cartera". Al escuchar esta frase busqué la mirada de la madre. Ella me sonrió entre avergonzada y tímida. Yo le devolví la sonrisa. Estaba a la espera de lo que vendría. No pasó ni un minuto, después que la señora le diera a su hijo  los dientes que él pedía, cuando se volteó el niño con la intención de asustarme. Los dientes de plástico eran largos como los del conde Drácula. Al cruzarse nuestras miradas, la del niño y la mía, le pregunté si debía sentir miedo ante él. A lo que el chico me dijo que sí. Pegué un grito haciéndome la asustada. El niño estaba tan contento que se me acercó mostrándome de cerca sus dientes postizos largos y afilados. Luego después salió de la cafetería porque quería asustar a otra gente. Al ratito el niño regresó y le pregunté si había tenido éxito. Al decirme que no, le aconsejé que para la próxima vez se colocara una capa negra. El niño me sonrió; mi idea le había gustado.  Poco después, antes de dejar la cafetería con su madre, el niño se me volvió acercar, pero esta vez para estamparme un beso en una de mis mejillas. Este niño desconocido me proporcionó con sus dientes "draculines" no sólo la mejor sonrisa del día, sino un cariño desinteresado. Él no pedía nada a cambio, sólo que alguien (fuí yo) le prestara atención a sus dientes de plástico. Definitivamente que este pequeño Conde Drácula me robó el corazón.

MARiSOL






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jueves, 18 de febrero de 2016

El telescopio de Lucy




http://www.gwoltal.myfastmail.com/files/Telescope  

El día que Lucy cumplió doce años, su padre (profesor universitario de Física y Matemáticas) le regaló un telescopio ya que a ella desde hace tres años se interesa por lo que pasa allá arriba. Es así, como Lucy aprendió que la estrella más cercana a la Tierra, que se encuentra a sólo ciento cincuenta millones de kilómetros, es el Sol. Ella también sabe que la luz solar llega a la Tierra en ocho minutos. Yo, no lo sabía. Ahora sí.

Pues bien, Lucy también puede explicar claramente por qué a la luna se le ve siempre la misma cara. Y es porque la gravedad de la Tierra ve frenada la velocidad de rotación de la luna. También puede explicar qué  es lo que provoca las auroras Boreal y Austral (se producen por la acción de las partículas de alta energía que llegan a la atmósfera provenientes del Sol y al acercarse a nuestro planeta estas partículas interaccionan con el campo magnético terrestre, el cual las canaliza hacia los polos magnéticos norte y sur). Y si alguien le pregunta a Lucy cuáles son los telescopios más grandes del mundo, su respuesta rápida y precisa es: "Si bien los telescopios Kech I y II, ubicados en Mauna, Hawai son los más grandes del mundo, existen otros potentes telescopios que funcionan las veinticuatro horas del día en distintos puntos del planeta y observan el universo."

Mientras Lucy se dejaba explicar por su padre el funcionamiento de su telescopio, ella se maravilla al pensar como desde hace cuatrocientos años que el ser humano (impulsado por las ideas de Galileo Galilei) ha ido profundizando sus conocimientos en el área de la Astronomía. Sin lugar a dudas, el regalo que le ha hecho su padre no había podido ser mejor. Lucy abrazó a su padre agradecida y feliz de contar con su propio telescopio.

El padre de Lucy, antes de salir de la habitación de su hija, le dijo estas palabras: "Lucy, con el tiempo aprenderás que la magia no consiste en observar solamente los astros, sino también en observar el tuyo propio. Es más, nunca olvides que el universo no te pide ni credenciales ni títulos. Ni tampoco le interesa en saber si eres musulmana, judía o cristiana, si eres blanca o negra, si eres rica o pobre, o si eres culta o ignorante. Lo que realmente importa en la Astronomía es buscar el origen cósmico dejando de lado las fronteras, razas, culturas y religiones. Y ahora sí, mi niña, disfruta de tu telescopio y cúidalo mucho".

Lucy se tiró nuevamente a los brazos de su padre y lo llenó de besos. Adoraba a su padre porque sabía que sus palabras podían ser también las de su propia madre, quien desde hae tres años vive columpiándose de una estrella. Quizás por este motivo, a Lucy le interesa el universo, sobre todo, el de las estrellas... para sentirse así más cerca de su madre cuando se encuentra a solas con su telescopio.



 MARiSOL





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sábado, 13 de febrero de 2016

En algún rincón del universo

 

- ¿Será posible que yo misma pueda crear milagros en mi vida? - le pregunté a mi mejor amiga, Lucía, mientras nos tomábamos unas copas de vino en su casa ayer por la noche.

- No lo sé, - me contestó mi amiga pero me imagino que todos tenemos una capacidad no desarrollada y quizás sí sea posibe poder crearlos. O a lo mejor hay una fuerza invisible y misteriosa a nuestro lado que nos quiere ayudar, pero no la vemos por estar ciegos.

- ¿Acaso no hay un terreno inexplorado por la mayoría de nosotros? - le pregunté a mi amiga y luego seguí hablando - Quizás hay otra dimensión que no tiene nada que ver con la Lógica, ¿sabes? ¿No te has puesto a pensar que tanto los  sueños como sentimientos y hasta los mismos pensamientos no los podemos tocar pero sabes que éstos existen, así como el alma y que todos ellos viven en nuestro universo interno llamado mente? 

- La idea me fascina, Raquel. Me imagino que ese terreno trasciende nuestras limitaciones físicas, pero no espirituales - respondió Lucía. Quizás, hay que abrir nuestros corazones para percibir esa fuerza que sale de uno mismo y fluye entre uno y el universo o acaso con ¿Dios? 

- Si bien tanto tú como yo no vamos todos los domingos a misa, no puedo negar el hecho que hoy en día en el campo de las ciencias es como más dificíl comprender el universo sin Dios, ¿no te parece, Lucía? 

Mi amiga se me quedó mirando y me respondió: 
- Esta noche estás tú llena de preguntas. Pero yo también, ¿sabes? Quizás debamos vernos más a menudo por dentro.  Y es que tanto el Cristianismo, como el Judaísmo, el Islam, el Budismo, el Sufismo y el Confucianismo nos han dejado un mensaje parecido que dice así: "Penetra en tu interior, descubre tu yo superior e invisible, reconoce a Dios en el amor que hay en ti."

- Pero, ¡qué difícil es lograrlo! -exclamé. La mayoría como nosotras estamos más pendientes en llegar a la meta y no en el viaje en sí. Quizás nuestra poca espiritualidad se basa en lo que vemos a nuestro alrededor como por ejemplo: la competencia entre unos y otros, tener éxito a nivel profesional y suficiente o mucho dinero para comprarse un auto y una propiedad. Por este motivo, descuidamos nuestro mundo interno. Y tratamos de calmar nuestras conciencias dando una ayuda acá u otra allá pero de manera esporádica y no contínua. Estamos más pendientes de los resultados que del propósito en sí. 

- Dar a los demás me parece estupendo. El gran error nuestro es siempre estar esperando recibir algo a cambio. Como quien hace un trueque: Si yo te doy algo, tú también estás en la obligación. O si yo le doy algo a alguien, alguien (no importa quien) me tiene que dar algo a cambio de lo que yo he dado. - Indudablemente que estamos llenos de limitaciones; nosotros los seres humanos, no importando nuestro país de procedencia, somos seres imperfectos - le comenté a mi amiga. 

- Mira Raquel, yo creo que estamos llenos de limitaciones porque queremos - me respondió Lucía y luego me dijo - No se trata de convertirnos en seres perfectos, pero sí podemos esforzarnos en formar parte de esa fuerza invisible y universal. Y solamente lo podemos lograr alcanzando nuestra armonía interior. Y esta armonía interior se consigue dejando atrás nuestros vicios, malas costumbres y viejas conductas. Es decir, cambiando nuestra actitud negativa en positiva. Y para hacer realidad este milagro hay que tener fe en uno mismo para poder vencer esos obstáculos puestos entre nuestro camino exterior e interior. Sérá difícil el camino, pero no imposible de recorrerlo. Creo que ha llegado el momento de dar los primeros pasos. ¿No te parece? 

Lucía, después de sonreirle a su querida amiga, levantó su copa y dijo en voz alta: 
- ¡Te acompaño, caminante! 

¿Será que una fuerza invisible llegó desde algún rincón desconocido del universo y se unió a los pensamientos y sentimientos de Lucía y Raquel para andar juntos este camino? Todo parece indicar que sí... ¡Cómo me gustaría unirme a ellas dos como para saber en qué rincón del universo mis pensamientos y sentimientos se encuentran en este momento!



MARiSOL




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lunes, 8 de febrero de 2016

El ave del amor




- ¿Será cierto que la vida es como un viaje que realizamos por propia voluntad? ¿O es acaso un viaje impuesto?" - le pregunté tímidamente al ave del amor.
 
- Ni lo uno ni lo otro - me respondió el ave y continuó hablando - Más bien, pregúntate si crees tú saber con exactitud a dónde te diriges porque, muchas veces, los seres humanos se encuentran en medio de la nada.

- Quizás nos encontramos en medio de la nada para no ver nada y para no sentir nada - le contesté pensativa al ave del amor.
 
Y mientras el ave del amor me contemplaba con sus ojos melancólicos me dijo:
- Sí, tienes razón. ¿Sabes? En mi viaje por el mundo he visto tanto dolor, desorientación, angustias, inquietudes y preocupaciones que, a veces, he creído morir de tristeza. Muchas veces me he preguntado: ¿Qué pasaría si mi querida esperanza se quedara un día sin memoria? No me quiero imaginar lo que sucedería. ¿Qué piensas tú?
 
Antes de responder me mordí la lengua pero terminé siendo sincera con él y le hice saber lo siguiente:

- Si la esperanza se quedara sin memoria sería por culpa de todas esas pequeñas y grandes faltas como la vanidad, cobardía, odio, prejuicios, desprecio, arrogancia y tantos sentimientos negativos que habitan también en el alma de los seres humanos. 

- Así es - me respondió el pájaro del amor y luego me dijo que cuando la desconfianza tiñe de negro la sangre de los hombres, la esperanza se queda no sólo sin memoria, sino que sin habla también. Pero, también me hizo saber que mientras él exista y su canto se deje escuchar por el mundo, él tratará de llegar hasta el fondo de nuestras conciencias para recordarnos que sin amor no podemos vivir.

 
El ave del amor antes de emprender nuevo vuelo, me regaló su canto en señal de nuestra amistad. Feliz quedé yo de haberlo conocido y de tomar conciencia que si yo perdiera, por un momento, mi rumbo y en mi vida hubiera ausencia de sentimentalismo moriría también de tristeza. Pero mientras el ave del amor exista, siempre me dará la fuerza necesaria para seguir adelante hasta el final de mis días.



MARiSOL




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viernes, 5 de febrero de 2016

Mis guantes rojos

 

Mis guantes rojos se ponen en estado de alerta cuando la vida no se me presenta nada fácil. Sin embargo, yo no quiero ni golpear a nadie, ni tampoco es mi intención herir a nadie. Pues bien, mis guantes rojos se ponen a mis órdenes para ayudarme a boxear a la peligrosa impertenencia, pero sin rencores ni odios de por medio, más bien hablando claro y directo, sobre todo, cuando esta nimia susceptibilidad nacida de un humor desazonado y displicente pretende enfadarme no tanto por lo que me pide, sino sobre lo que me niega. 

Mis guantes rojos están cansados de boxear durante años porque ya no desean golpear sólo con los puños a su adversario dentro del cuadrilátero de la vida. Más bien quieren derrotarlo con palabras certeras aún con riesgo que se las lleve el viento ... ese viento que no quiere escuchar a la configuración acústica de mis ideas. Por suerte,  mis guantes rojos sí que me escuchan porque saben que yo no pretendo usar mis palabras para herir a mi adversario porque yo no tengo ningún derecho a decir o hacer nada que lo disminuya ante sí mismo.

Mis guantes rojos me han enseñado a boxear con lo mejor que tengo: mis palabras, sobre todo, cuando éstas van seguidas de hechos mientras negocio con la peligrosa impertenencia, sobre todo, cuando ella trata de golpearme.  Mientras esquivo sus golpes para evitar que el pájaro de la tristeza haga su nido sobre la cabeza de mi corazón,  la peligrosa impertinencia me observa un tanto confundida mientras yo sonrío y, por supuesto, también mis guantes rojos.


MARiSOL








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martes, 2 de febrero de 2016

Ilusiones

ilusion-optica-de-Oleg-Shuplyak

Según el diccionario el término "Ilusión" se refiere a cualquier distorsión de una percepción sensorial. En Psicología la ilusión se refiere a una esperanza infundada. Y metafóricamente se usa también, a veces, el término Espejismo (Fata Morgana).

Bien, si Helena tuviera que escoger entre los tres términos, se quedaría con la esperanza porque ésta junto con el temor van de la mano; son inseparables. En realidad, no hay esperanza sin temor, ni temor sin esperanza porque lo último que se pierde es la esperanza, ¿no es cierto? Pero vivir de ilusiones falsas tampoco es vida, sobre todo, cuando no calzan con la realidad. Tal vez es mejor aceptar nuestra vulnerabilidad en toda su dimensión, piensa Helena, en lugar de quererla ocultar porque así es la mejor de adaptarse a la realidad y no sólo aferrarse a espejismos, porque éstos no duran muchos; son efímeros como la vida misma.
"A propo" ilusiones, sé que a mi amiga Helena le gustan las obras de aquellos artistas que aprovechan las ilusiones ópticas para vestir sus obras con magia, profundidad, ambigüedad y contrastes. Ella disfruta mucho de este tipo de obras porque le permite agudizar su capacidad de percepción, pues, para Helena, actualmente, vale aquella ilusión que va de la mano de la realidad (por lo menos, de la que yo entiendo) para juntas hacerle frente a la vida ... esa maravillosa sorpresa de hacerle saber que ella todavía existe aunque muchas de sus ilusiones se queden a la vera de su camino .. de ese camino que se hace al andar sobre ilusiones o sin ellas pero sin perder la ilusión por la vida misma.


MARiSOL






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Pintura de Oleg Shuplyak, artista ucraniano, creador de óleos donde se especializa en ilusiones ópticas.

jueves, 28 de enero de 2016

Sembrando recuerdos



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"Me he sembrado recuerdos en el alma. 
Y no sé a dónde ir con ellos.
El viento me lleva siempre en una sola dirección...
hacia ti, querido ausente"

Rocío estaba escribiendo un poema en su mente mientras conducía por un camino que la llevaba quién sabe a dónde... A ella le gustaba escribir poemas de amor desde hacía dos años. Era una forma de sentirse viva para no enloquecer. O, acaso ¿ya lo estaba?  No buscaba ni fama ni fortuna, sólo paz en el alma... La muerte de Gustavo la había dejado destrozada. Tenía una cicatriz sin cerrar desde hacía más de dos años. Rocío le escribía a él, a su gran amor, al que partió para siempre sin su permiso.

Pues bien, este poema fué el último de Rocío porque su muerte fué instantánea. No hubo testigos para contar lo que realmente sucedió. La policía la encontró en un auto empotrado contra un árbol, al pie de un terreno de cultivo usado para sembrar trigo. Casualmente fué el mismo lugar donde Gustavo había perdido el control sobre su auto por querer esquivar a un zorro y se había estrellado contra el mismo árbol muriendo de manera instantánea; lo mismo pasó con Rocío. ¿Tuvo ella que esquivar también a un zorro? No sé sabe; quizás lo que ella hizo fue llegar de la manera más rápida donde su amado porque quería reunirse con él para siempre.
 
Pero, ¿qué había pasado realmente? Pues que Rocío se había escapado unas horas atrás de un sanatorio para enfermos mentales. Se había robado el auto de una buena amiga que la había ido a visitar. En un descuido en que Irma, su amiga, se había ido al baño, porque se sentía mal del estómago, Rocío le robó las llaves del auto, su  abrigo, sombrero y sus anteojos negros. Salió del sanatorio sin llamar la atención. Ya afuera encontró sin dificultad el auto de su amiga. Lo conocía bien. Y como Rocío sabía manejar, no tuvo problemas para salir rápidamente del aparcamiento del sanatorio.

La gente del lugar cuenta que desde hace dos meses, después del trágico accidente de Rocío, más de una vez se ha visto de madrugada a una mujer de pelo largo y desnuda caminando por sus sembríos recitando en voz alta poemas de amor. En otras oportunidades, se han escuchado también de madrugada risas de un hombre y una mujer que corren alegremente por el campo y juegan a las escondidas.

Yo, hoy en la madrugada de hoy día, mientras regresaba de viaje en auto de otra ciudad que queda de la mía como a 60 kms., al hacer una pausa cerca del mismo árbol y del sembrío porque tenía muchas ganas de orinar, escuché las voces de una mujer y un hombre que se hacían juramentos de amor hasta la eternidad. Miedo no sentí, más bien, una gran alegría me invadió porque supe que mi amiga Rocío había, por fin,  dejado de sufrir al haberse reencontrado con su gran amor. Pero, ¡qué experiencia más bonita la que yo hecho! porque me doy cuenta que Gustavo ha dejado de ser no sólo un recuerdo para Rocío, sino también su gran ausente.
 
Y yo aquí, al contarte esta historia, querido lector, me encuentro sembrando hermosos recuerdos de ellos dos.




MARiSOL

 






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domingo, 24 de enero de 2016

Lluvia de estrellas


Esta noche las estrellas están jugando a las escondidas conmigo. Quizás deba viajar hacia ellas para que me digan qué es lo que yo tengo que hacer y ... Pero, antes que terminara yo de pensar en voz alta, un ángel me interrumpió haciéndome saber que nadie puede decirme qué es lo que yo tengo que hacer cuando yo ya he decidido qué destino quiero tener. Al darme cuente de cuánta razón tenía el ángel, él continuó hablando y también me hizo saber que por los pasos que yo estoy dando, ya he trazado mi camino de vida al menos que yo esté dispuesta a cambiar de actitud porque, al fin y al cabo, yo soy el producto de mi actos, de lo que yo hago conmigo misma y con los demás. Al final, no son las cosas las que cambian, sino somos nosotros los que cambiamos si queremos cambiar. 

El ángel sonrió y luego me hizo saber que yo no puedo ser esclava ni de mis temores ni de mis inseguridades, si tengo la posibilidad de cambiar lo que debo cambiar; nunca es tarde para ello. Las palabras del ángel me removieron el piso, y para no perder el equilibrio, el ángel me envió una lluvia de estrellas que formaron a mis pies el siguiente pensamiento para que yo me sostuviera en él:

"Si no puedes cambiar la situación que te produce temor o inseguridad, entonces, escoge la actitud con la cual quieras afrontarlos. No solamente esta actitud vive dormida en el fondo de tu corazón y sólo está a la espera que tú la despiertes, sino que en tu corazón brilla la estrella de tu destino que guiará siempre al capitán de tu propia alma contra viento y marea porque tu alma existe para recordarte que hay un mejor manera de vivir, sentir y pensar si quieres".

Después de entender este hermoso pensamiento, las estrellas me levantaron en vilo y me llevaron donde el ángel. Al llegar a su lado, ya él no me habló más; todo estaba dicho. Solamente él me tomó en sus brazos. Una sensación de paz me cubrió toda ... Al despertar de este hermoso sueño, escribí este pensamiento aprendido en un papel para no olvidarme nunca de éste y tratar de ponerlo en práctica lo más pronto posible para mirar con mejores ojos a mi destino porque éste no reina sobre mí sin la complicidad no sólo de mi propio instinto, sino de mi buena voluntad para sonreirle a la vida a pesar de todo.


MARiSOL










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viernes, 22 de enero de 2016

El beso de la luna llena



Cuando siento una necesidad imperiosa de religión, mis palabras vuelan hacia mi querida luna llena. Necesito no sólo hablar con ella, sino también de su compañía y "last but not least" también de sus consejos porque con ella puedo encender la luz que me ayuda a evitar ver mi propia oscuridad. 

Es así como le digo a mi querida luna llena que necesito reconectarme con mi alma ... esa alma que se llena sólo con eternidad cuando necesito estar en paz conmigo misma. Y para lograrlo quiero tomar conciencia de quién soy con su ayuda. 

La luna llena al ver que me dirijo a ella me pregunta sonriendo si yo estoy a la búsqueda de mi propia piedra filosofal. Al ella recibir mi respuesta afirmativa, se da cuenta que yo necesito de su sabiduría porque yo estoy cansada de no encontrar respuestas. La luna al escucharme decir ésto, me hace saber que las respuestas pueden ser mucho más indiscretas que las preguntas. ¿Cuál, es en realidad, mi problema? Pues, en realidad, es no saber quién yo soy realmente, le hago saber.

La luna llena me queda mirando y luego me dice que yo, en el fondo, estoy destrozando mi vida tratando de buscar respuestas que jamás voy a encontrar. Más bien, me pide que me relaje, que aspire hondo y que bote todo lo que me perturba.

Comienzo el proceso... después de varios minutos le pregunto a la luna:
- ¿Cómo hago para caminar por la vida sin dolor?
- Es imposible lo que me pides - me responde la luna y continúa - Tú tienes que aprender a integrar el dolor y sufrimiento como parte inseparable de tu crecimiento personal.
- Pero, es que vivir sufriendo no es vida. Mi voz siente un gran cansancio, quizás porque no he aprendido hasta la fecha a vivir plenamente.
- Veo que has perdido la orientación. - me dijo la luna llena y luego de hacer una pausa, volvió a hablar - Estás yendo por un camino que no te lleva a ninguna parte.  
- ¿Y qué hago para regresar al camino correcto? 
- Es sencillo. Si logras recordar de dónde vienes y  para qué  estás aquí,  encontrarás tu camino - me respond la luna y luego me dijo - Pero no te olvides que los obstáculos que te impiden avanzar son parte del desafío para fortalecer tu espíritu y si logras vencerlos, podrás encontrarte a ti misma.
- Pero, ¡esta prueba me puede tomar toda una vida!  
- Y, ¿qué importa? - me respond la luna llena. Lo importante es que estás en tu camino porque deseas  encontrar a tu propio Dios interno para alcanzar así la total plenitud. Y estar consciente de ésto, ya es un gran triunfo personal. Así que ¡ánimo y adelante, caminante! 

Finalmente, la luna llena antes de despedirse de mí, me dió un beso tierno en la mitad de mi corazón. Yo me fuí a dormir agradecida de contar con su amistad y sabiduría para poder seguir caminando a su lado no sólo esta noche en mis sueños, sino para siempre intentar de seguir por el camino correcto de mi vida ... el de la paz interior.




MARiSOL







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jueves, 21 de enero de 2016

Probando la amistad



"De mi lista de amistades, ¿cuántas de ellas se han alejado de mi lado o yo de ellas? ¡Uf! Son muchas." Así estaba pensando Magdalena cuando despertó. Había soñado que se encontraba en la casa de sus padres - donde vivió su niñez y parte de su juventud - y que dentro de ésta se encontraban reunidos amigos y amigas de la infancia, de su juventud y esas otras amistades hechas ya como mujer adulta. ¿Qué sería de la vida de todos ellos? Por un momento Magdalena sintió tristeza al recordar los buenos momentos compartidos con todos ellos. Pero, ¿por qué la amistad se echó a perder con muchos de ellos? Simplemente porque con unos la confidencia la corrompió, con otros porque el mucho contacto la consumió, o porque el silencio de la desconfianza la maltrató. En fin, y por tantos otros motivos más... Acaso, ¿no sería porque cuando hay demasiada felicidad de una parte y desgracia por la otra la amistad se echa a perder? Magdalena suspiró. Ella había aprendido - con el pasar del tiempo - que la verdadera amistad no tiene un valor de supervivencia, sino que ésta es una de las cosas más bellas que existen porque le da valor a la supervivencia. ¿Y sabes por qué, querido lector? porque la amistad vale casi tanto como la propia familia. Sobre todo, porque la verdadera amistad te impide caer a abismo ... a ese abismo que mira dentro de ti. Bien, a decir verdad, no quiero caer en el abismo del desengaño, pero he de agregar que ilusa no soy. Más bien, soy de la opinión que la verdadera amistad es como una obra maestra porque guarda en su corazón una igualdad armoniosa que no depende ni del espacio ni del tiempo mientras el parentesco sin sangre se hace presente y me sonríe de manera benevolente. Quizás porque en realidad es que no hay amigos, sino sólo momentos de amistad. Espero tú, querido lector, me entiendas lo que quiero decir. Y así hayamos cambiado, sólo el respeto conserva la amistad mientras nos perdonamos los pequeños defectos. ¿Qué sería de mí si no existiera la amistad? No podría ser feliz. Sin bondad, complicidad y mutua ternura la amistad dejaría de ser un acuerdo perfecto entre la vida y yo. He aprendido a mostrar mi amistad a la gente que la valora porque ellos son mi patria. ¿Y sabes por qué, querido lector? porque yo no he nacido en un rinconcito, sino que mi patria es el mundo entero ... allí donde todas mis amistades viven ahora y siempre hasta el final de mis días aunque hayamos cambiado y sigamos cambiando. Lo principal es que seamos un solo corazón que habita en dos almas gemelas o no, pero que nos conduce, al fin y al cabo, al amor ... allí donde no existen fronteras cuando de verdad se quiere, probando la amistad no con palabras, sino con hechos aunque las distancias nos separen. 

MARiSOL









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miércoles, 20 de enero de 2016

El pescador de mentiras

 

Durai Ashoka es un pescador de Shri Lanka. Él no solamente se dedica a pescar peces y venderlos en el mercado de Wennappuwa para poder mantener económicamente a su familia, sino que es el mejor pescador de mentiras del mundo. ¡Como él no hay nadie! Turistas de todas partes del mundo llegan donde el señor Ashoka para pedirle que les diga qué es lo que ve en el fondo de sus propias redes.

Yo soy reportera y he viajado hasta ese país para entrevistar a este famoso pescador. Durai Ashoka habla un poco de inglés. Por lo menos, se deja entender. En todo caso, he contratado a un intérprete que habla cingalés e inglés para que la entrevista se desarrolle sin ningún problema idiomático. La entrevista la hago en el bote del pescador, estando en alta mar. 
- Dígame señor Ashoka, ¿por qué cree Usted que los seres humanos mentimos?
- Por muchas razones, las mentiras piadosas las acepto, pero las que se dicen por miedo o para aparentar lo que no somos o no tenemos o para alcanzar más éxito social o económico, no las tolero - me respond serio el pescador mientras lanzaba su red al agua.
- Y ¿por qué Usted se dedica a parte de pescar peces también a pescar mentiras? - le pregunté intrigada.
- Pues, porque mis padres me enseñaron a decir siempre la verdad aunque ésta duela. Y yo ayudo a la gente a encontrarla. No hay peor cosa que vivir engañando a los demás y engañarse a sí mismos. Es más no soporto a la gente astuta y manipuladora que se dedica a engañar a los otros, sobre todo, que hace uso de artimañas para conseguir lo que quiere cueste lo que cueste. 
- Pero, Usted ¿no cree que hablar siempre con la verdad puede hacer daño? 
- No siempre. Mire, le voy a dar un sencillo ejemplo: si usted tiene un vaso medio llenar de agua, también resulta ser un vaso medio lleno, ¿no es cierto? 

Yo asentí con la cabeza. Era cierto lo que me decía, pero seguro que había algo más que quería decirme este pescador, y así fué. A continuación me dijo que una mentira a medias nunca será una media verdad. Agregó que más dañino son las mentiras porque son como peces envenenados. Ya que si uno los come, uno se muere ... de pena, rabia o decepción. Es más, cuando uno miente (dejando de lado las mentiras piadosas), uno puede llegar muy lejos, pero sin la esperanza de poder volver.
- Dígame señor Ashoka, ¿qué opina Usted de las personas mentirosas? - le hice esta pregunta un poco insegura ya que yo he mentido muchas veces durante el transcurso de mi vida.
- ¡O son cobardes o son desvergonzadas! Es más, hay que tener buena memoria después de haber mentido aunque tarde o temprano la verdad sale a la luz - me respondió el pescador de manera tajante. Y luego me preguntó si yo quería saber qué ve él en el fondo de su red; si ésta le hace saber si yo soy una persona mentirosa o no.

- ¡No! - mi voz soltó un grito inesperado. Me dí cuenta, en ese momento, que yo no quería que él viera lo que  yo tengo guardado mi alma desde hace ya tiempo.  Decidí cortar la entrevista. Apag la grabadora. 

¡No puede ser! Yo vine a entrevistar al enigmático pescador Durai Ashoka y no a que él me entrevistara a mí, periodista defensora de la verdad, pero de la boca para fuera. ¡Ay! Yo no quiero que ni él ni nadie se entere de la cantidad de mentiras que nadan en mi mundo interior. Admito que soy cobarde. Y tú, querido lector, ¿dices siempre la verdad?


MARiSOL




Imagen sacada de Bing

martes, 19 de enero de 2016

El faro y yo


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Como desde hace unos pocos días he visto que el faro, cercano a mi casa, ya no lo veo regalar su luz de manera potente, me he acercado a él para preguntarle el motivo por el cual ha dejado casi de funcionar como debería ser.

Bien, al preguntarle a mi querido faro por qué no brilla como antes en la oscuridad de la noche, él me hizo saber que está cansado de no solo siempre alumbrar a otros, sino que nadie lo alumbre a él.  Su voz sonaba triste y dolida.


Luego de escucharlo le pregunté si yo lo podía alumbrar con mi simple compañía, a lo que él me respondió:

- Puedes quedarte a mi lado, si así lo deseas, pero es más que eso, lo que yo necesito.
Al yo pedirle al faro que me revelara sus secretos pensamientos, ésto fué lo que me contestó:

- La verdad que también estoy cansado de alumbrar solo para que los barcos divisen la costa, porque yo quisiera que fuera más que eso ...

Y yo al saber de lo que se trataba lo interrumpí robándoles sus palabras y le dije agitada:

- Tú lo que deseas es alumbrar también los corazones de los que van en sus barcos, ¿verdad? 

El faro sorprendido por mi respuesta me miró desconcertado. Le había adivinado sus pensamientos.Y sin darle yo tiempo a hablar le dije a continuación:

-A ti te gustaría poder alumbrar el camino interno de todos aquellos que te ven desde sus horizontes de vida para apartar de sus corazones todo mal, ¿verdad?

- Así es. Me gustaría que mi luz pudiera enceguecer al odio, a la envidia, a la desconfianza, al egocentrismo, a la indiferencia, a la vanidad, a la arrogancia, al rencor, a los celos, a la tristeza, al rechazo, a la soberbia ... ¡Ay! La lista es larga. Me gustaría que los malos sentimientos dejaran de existir para hacer de los seres humanos mejores personas - me contestó el faro abatido.
- Entonces, no dejes de seguir alumbrandónos - le supliqué.

- Acaso, ¿tú también necesitas de mi luz? - me preguntó sorprendido el faro. 
- No sabes ¡cuánto! - le respondí bajando la mirada.
- ¿Puedo saber por qué? - me preguntó curioso el faro. 
- Pues, para que me ayudes a enceguecer a la nostalgia de mi camino de vida - le contesté sin levantar la mirada del suelo.

- Pero no tiene nada que ver con los malos sentimientos - me replicó el faro. A lo que yo le dije que la nostalgia es venenosa cuando se vuelve un hábito, sobre todo, cuando solo nos concentramos en mirar hacia atrás con pena y no hacia adelante con alegría.

El faro no me hizo ninguna pregunta más. Mejor así. Y es que el faro no quiere saber de mi nostalgia, porque él tiene la suya propia. Luego de permanecer el faro unos minutos silencioso, empezó a brillar como antes, con su luz potente. Agradecida lo acaricié. El faro se había dado cuenta que no hay que esperar a recibir, lo mejor es dar sin intereses de por medio. Sonreímos porque hemos descubierto que comos almas gemelas no queremos dejar, con nostalgias o sin ellas, que nuestro sol interno deje de brillar ahora y nunca aunque ambos sepamos que en nosotros habita una nostalgia incomprensible ... ésa que nos lleva a pensar que un hay un más allá fuera de nuestro alcance donde ni la luz del faro ni la mía pueden alcanzarlo, solo cuando ya nos encontremos viviendo dentro de él. Mientras tanto el faro y yo seguiremos brillando para alumbrar nuestros caminos de vida y de todo aquél que nos necesite aun sin pedir nada a cambio.



MARISOL



Mi querido Malecón Cisneros vivirás por siempre en mi corazón.



Pintura de  Vladimir Kush

lunes, 18 de enero de 2016

Entre la realidad y la Fantasía

 

La realidad se muestra demasiado seria; se ha vuelto un poco seca y triste. Yo diría que algo le pesa en el alma como para no dar cuerda suelta a su propia fantasía. Y aquí es donde la Fantasía sufre porque quiere sentirse libre de culpa y cargo. Yo también. He de hacerte saber, querido lector, que ellas dos amigas no son, solo se toleran desde que se conocieron. Mejor dicho, desde que yo las conozco.

Me encuentro yo en el medio sin saber para dónde tirar. ¿Será que cualquier influjo de fantasía sobre la razón me va a agregar un grado de locura aunque yo no quiera? No creo. Yo sé que loca del todo no estoy. Mas no sé si odiar del todo a la realidad que me rodea o quedarme solo enamorada de la fantasía por fuerza mayor.

Si bien acepto mi realidad con todo lo que me trae y propone o hasta desafía, yo estoy aquí para darle la cara, mas, sin embargo, para soportarla mejor, le doy un toque de fantasía para que me ayude a vivir mejor; será porque la realidad sigue existiendo con todos sus bemoles y no desaparece del todo mientras la fantasía me ayuda a existir como yo quiero mientras hace desaparecer a la realidad, solo por momentos. Es como un acto de magia ... ese puente entre el mundo visibile e invisible que tanto a mí me gusta. Quizás lo que yo realmente deseo es que mi realidad no termine de ahogarme aunque en ella se desborde mi fantasía como un mar sin riberas.

Pues bien, he de confesar que me siento entre dos mares, entre dos aguas, entre dos mundos. Si bien tomo a la realidad como guía, tomo por compañera de vida a la fantasía. Con ella me siento más a gusto aunque a ti no te guste, querido lector. Y, ¿sabes por qué? porque mi mundo de fantasía está poblado de ilimitadas irresponsabilidades y de permanentes alegrías.

Y yo la verdad que si bien quisiera vivir siempre en mi fantasía, me reincorporo todos los días a la realidad porque es la única manera de vivir despierta porque muerta no estoy; todavía no. Quizás esto yo lo digo porque soy una soñadora práctica, en el fondo, porque no deseo que mis sueños sean solo bagatelas que se quedan colgando en el aire. Hago bien en distanciarme de pedestales y plataformas para vivir tocando el suelo de la realidad que me toca vivir aunque la fantasía se haga presente y me toque la puerta cada dos por tres. Sonrío mientras le doy la razón a mi realidad mientras mi fantasía espera su turno para hacernos a las dos felices.
 
 
MARiSOL
 
 
 
 

 


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sábado, 16 de enero de 2016

Alpha Centauri


 

Angélica es una niña de ocho años, nieta de Cristina, una amiga mía que la está cuidando por este fin de semana ya que su hijo (padre de Angélica) y su nuera han hecho un corto viaje a otra ciudad por haber sido invitados a una fiesta. Por este motivo, mi amiga tiene a su nieta en casa. Y como yo estoy visitándola, tengo la oportunidad de hablar también con su querida nieta, quien por cierto, es una niña a la que le fascina el Cosmos. Y como su abuela ya está cansada de hablar con ella, casi siempre, sobre este tema, me agarra a mí como su compañera de charla. 

Pues bien, apenas yo tomé asiento en la sala de mi amiga Cristina, Angélica se sentó a mi lado para preguntarme si yo tenía no solo fascinación por el Cosmos, sino también si yo sabía de que están compuestas las estrellas. Pero como Angélica vió que yo no soy una experta en esta materia, me hizo saber que las estrellas están compuestas en su mayoría de hidrógeno y helio, con cantidad variable de elementos más pesados. Luego, a continuación, también me dijo que las estrellas emiten luz porque en su interior hay reacciones nucleares por sus temperaturas tan elevadas.
- Muy bien - le respondí. Y luego agregué - yo lo único que sé son los nombres de los planetas de nuestro Sistema solar. Pero Angélica no quería en hablar sobre planetas, sino sobre estrellas. 

Así que Angélica volvió a la carga con otra pregunta; esta vez ella quería saber si yo sabía cuántas estrellas se pueden ver a simple vista en cada hemisferio. Pero al decirle que no tenía la menor idea, ella me respondió muy orgullosa:

- A simple vista se ve en cada hemisferio unas 8.000 estrellas. En realidad los astrónomos son de la opinión que el número de estrellas de la Vía Láctea son cientos de miles de millones.

- ¡Ah! ¡Qué interesante! - le respondí un tanto desganada. Si por lo menos Angélica se hubiera interesado por Psicología, entonces, yo hubiera podido ser la voz cantante en esta conversación, puesto que soy psicóloga. Yo me intereso por ese otro cosmos ... la mente, ese universo interno del ser humano; un campo fascinante donde podría pasarme horas conversando sobre este tema.

Luego, seguidamente, Angélica me hizo otra pregunta. Ella quería saber si yo sabía cuáles son las estrellas individuales visibles en el cielo que están más cerca del Sistema Solar en la Vía Láctea.
- Pues, lo ignoro - fué mi respuesta.  ¡Qué desagradable es sentirme ignorante en esta materia! pero todo no se puede saber, me digo a mí misma. 

Cristina y yo cruzamos miradas, ella me sonrió como para pedirme un poco de paciencia. No faltaba mucho para que Angélica recibiera la visita de una amiguita de colegio, a quien también le fascina la Astronomía. Angélica le quiere enseñar a su compañera de colegio un nuevo libro que le han regalado sus padres por su cumpleaños celebrado hace pocos días atrás.

Como Angélica se dió cuenta que yo no sé nada sobre estrellas, ella me dió la respuesta correcta: Próxima Centauri o Alpha Centauri C. Ésta forma parte de una estrella triple (Alpha Centauri A, Alpha Centauri B y Alpha Centauri C) conocida normalmente como Alpha Centauri. 

- ¡Oh! así se llamaba un caballo que yo solía montar en los veranos de mi niñez y parte de mi juventud en la hacienda de un tío mío a quien le gustaba criar caballos - le respondí sonriendo por haberme traído gratos recuerdos asociados con el nombre Alpha Centauri. Este caballo no fué una belleza de animal, pero él me gustaba mucho porque era dócil. Siempre me gustaron mis cabalgatas hechas sobre este caballo cuando  recorría la hacienda de mi tío o cuando me iba a cabalgar a una playa cercana.  Nunca podré olvidar a Alpha Centauri.

Pero Angélica en lugar de prestar atención a mi respuesta, me dijo que para mi información este sistema de tres estrellas está situado a 4,3 años luz de la Tierra. O sea, a unos 40 billones de kilómetros de distancia.

Y mientras Angélica seguía hablando, mis oídos se cerraron para así poderme meter en mi propio universo vestido de recuerdos. En esos recuerdos donde mi querido "Alpha Centauri" se encontraba viviendo; murió ya hace más de veinte años. Como no hay manera de hacerlo regresar a la Tierra, me queda solamente el recuerdo de haberlo hecho regresar a mi memoria y de haberlo visto claramente sin telescopio a la mano. 


MARISOL








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